España avanza estos días a una nueva etapa de la pandemia del coronavirus, después de que gran parte de las regiones levantaran las restricciones impuestas hace 20 meses para frenar contagios. Eso sí, todavía con mascarilla​​​.

El relajamiento de medidas coincidió con el puente del Pilar, en el que muchos españoles disfrutaron de cuatro días de descanso que terminaron con la Fiesta Nacional del 12 de octubre.

Con bares y discotecas abiertos, restaurantes llenos y un buen clima que animó a los viajes, gran parte de la población vivió un fin de semana digno de la época prepandémica.

El levantamiento de restricciones en gran parte del país se notó en la ocupación hotelera, que se situó en un 76 por ciento en la Costa del Sol, 85 por ciento en Madrid, y 90 por ciento en el Pirineo de Cataluña y Sevilla.

Tras una exitosa campaña de vacunación -casi el 88 por ciento de la población diana está inmunizada-, España consiguió controlar la pandemia y bajar a una incidencia de 50 casos por 100.000 habitantes, que indica un riesgo bajo de contagio.

"Este puente del 12 de octubre ha sido la mejor prueba de este nuevo clima. El sector turístico ha vivido unos días de consuelo que no pueden empañar el drama de todos estos meses, pero se ha confirmado que lo peor ya ha quedado atrás", afirmaba este martes el director del diario La Vanguardia, Jordi Juan, en un artículo titulado "Ahora sí, hagan planes".

A LA QUINTA VA LA VENCIDA

El coronavirus tocó de lleno a España a mitad de marzo de 2020, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez tuvo que imponer el estado de alarma y confinar a 47 millones de personas en sus hogares durante 50 días.

En ese momento era preciso evitar contagios, y las autoridades se pusieron estrictas para limitar el contacto físico, las reuniones sociales, los desplazamientos y, en definitiva, cualquier escenario donde se pudiera transmitir covid-19.

Desde el inicio de la infección se detectaron cerca de 5 millones de contagios en todo el país y más de 86.000 fallecieron, aunque la cifra real de víctimas podría ser mayor, teniendo en cuenta que las muertes se llegaron a disparar un 17,7 por ciento (74.000 más) durante 2020.

España deja atrás cinco olas epidémicas, la última de las cuales elevó la incidencia del virus a una media nacional superior a los 700 casos por 100.000 habitantes, casi tres veces por encima del umbral de riesgo extremo.

Además de los buenos datos, lo que permite dar por controlada la situación sanitaria es el elevado porcentaje de vacunación, con el 90 por ciento de mayores de 12 años inoculados con una dosis y un 87 por ciento con pauta completa, es decir, inmunizados.

Gracias a lo que el presidente Pedro Sánchez califica habitualmente de "esfuerzo colectivo", la sociedad española se alejó de los movimientos antivacunas que complicaron el proceso en Francia, Alemania o Estados Unidos.

Quizás porque los españoles sufrieron con especial intensidad los efectos del cierre de comercios, hostelería y turismo, con una caída histórica del 11 por ciento de la economía; luego se mostraron tan dispuestos a recibir el pinchazo.

SE QUEDAN LA MASCARILLA Y LA PRUDENCIA

Con la pandemia manejada, España encara la caída de la mayoría de restricciones y ya se puede ver a jóvenes bailando en las discotecas, aficionados llenando los estadios de fútbol y turistas amontonándose en las entradas de monumentos y museos.

Algunas zonas como Islas Baleares, Islas Canarias y Andalucía mantienen limitaciones en los locales de noche y la restauración, que son temidos como focos de contagio, y otras todavía son reacias a permitir grandes reuniones.

No obstante, ya se recuperaron plenamente las libertades en lugares como Madrid y el centro de España (Castilla-La Mancha y Castilla y León), Valencia, País Vasco, o Cataluña a partir del viernes.

Hay una medida que se resiste: la mascarilla, que de momento seguirá cubriendo los rostros de los ciudadanos en el transporte público, centros sanitarios, gimnasios u oficinas, por lo menos hasta el invierno.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, afirmó la semana pasada que las autoridades descartan de momento eliminar el uso obligatorio del cubrebocas en la mayoría de espacios interiores.

"En interiores vamos a seguir con ellas, porque viene el otoño con los virus respiratorios", recordó la responsable de Sanidad, lanzando un mensaje de prudencia pese a los buenos datos de las últimas semanas.

La prioridad de las autoridades es seguir incrementando el porcentaje de vacunados, incluyendo los niños cuando así lo apruebe la Agencia Europea del Medicamento, y reforzar la protección con terceras dosis que ya comenzaron a repartirse.

Permanece la cautela entre los expertos, que advierten que puede haber nuevas olas, porque el riesgo no es nulo y el virus sigue impredecible; pero en las calles de España estos días se respira normalidad.

Fuente: Sputnik



 

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