Las aglomeraciones en los bancos bolivianos para la devolución de aportes a los fondos de pensiones (AFP) duraron solo un par de días y la gente llega ahora a cuentagotas.

Pasó lo mismo con la vacunación contra el covid-19, que arrancó en medio de protestas y hasta amenazas derivadas de la escasez de inmunizantes, y que ahora, cuando las vacunas literalmente sobran, avanza a paso de tortuga​​​.

Mucho ruido y pocas nueces, podría decirse, porque los interesados en recoger aportes de las AFP no son tantos como pretendían mostrarse cuando presionaban por la ley, y en el caso de las vacunas ya parecen insuficientes todas las explicaciones conocidas.

Con su pequeña economía golpeada por una doble crisis económica y política, Bolivia se ha dado modos para atender la demanda de los aportantes a las AFP y aprovisionarse de millones de vacunas, sin lograr los resultados esperados.

APORTES

La ley de devolución voluntaria de aportes a las AFP fue aprobada a fines de agosto, luego de varios meses de negociaciones del Gobierno y el parlamento controlado por el oficialismo con diversos grupos de ciudadanos que exigían esa norma con marchas callejeras, bloqueos de calles e inclusive amenazas de huelgas de hambre.

La devolución comenzó el 6 de octubre y provocó en sus dos primeras jornadas largas filas ante los bancos habilitados para pagar esos recursos, siguiendo un programa que se prolongará hasta principios de diciembre.

El Gobierno dijo que la devolución podría llegar a una cifra acumulada de 4.200 millones de bolivianos (unos 600 millones de dólares), que llegarían como inyección de liquidez a la economía, en especial a la demanda interna, uno de los motores del crecimiento.

Los beneficiarios potenciales de esa devolución fueron calculados oficialmente en 1,2 millones de personas, que recibirían montos variables según la cantidad de sus aportes a las AFP.

Pero hasta el 1 de noviembre, solo habían recogido aportes unas 72.000 personas, el 6 por ciento del universo, que recibieron en total unos 396 millones de bolivianos, o poco más del 9 por ciento de los recursos disponibles, según un informe obtenido por la Agencia Sputnik en el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

"Los interesados no parecen ser tantos como decían las asociaciones de aportantes a las AFP, casi nadie está viniendo a recoger sus aportes", dijo a esta agencia Humberto León, un mecánico independiente a la salida de un banco.

Reveló que él se desanimó "a último momento" de hacer la retirada parcial de su dinero autorizada por ley.

"La cosa es de doble filo, si todavía podemos trabajar no vale la pena comerse ahora por adelantado la pensión", afirmó, señalando que conocía muchos casos de personas de su generación, de entre 40 y 50 años de edad, que tenían el mismo criterio.

La ley dispone que solo pueden recoger aportes de las AFP personas que no perciben salarios regulares ni algún beneficio del sistema de pensiones.

Los mayores de 50 años que tienen en sus cuentas de jubilación hasta 10.000 bolivianos (1.436,80 dólares) pueden retirar parte o todos sus ahorros, quienes tienen hasta 100.000 bolivianos (14.368 dólares) pueden retirar hasta el 15 por ciento, y quienes llevan acumulados más de 100.000 bolivianos recogerían un máximo de 15.000 bolivianos (2.155 dólares).

El Gobierno aseguró que la devolución no afectará a las inversiones de las AFP porque se financia con la liquidez acumulada, los vencimientos de inversiones y las recaudaciones mensuales del sistema de pensiones.

La devolución puede terminar inadvertida en las cuentas de las AFP si, como parece muy probable, al final queda sobrando más de la mitad de los recursos previstos para ese fin.

VACUNAS DESECHADAS

También están en vías de quedar sobrando millones de vacunas contra el covid-19, aunque éstas no reforzarán ninguna cuenta sino que deberán ser desechadas por caducidad.

El pasado domingo, el Gobierno terminó una campaña extraordinaria de vacunación con tercera dosis, en la que se aplicaron unas 330.000 vacunas AstraZeneca, apenas la mitad de lo previsto.

Otras tantas vacunas de esa marca será desechadas al haber llegado la fecha de su vencimiento, anunció el Ministerio de Salud, demorando un informe preciso sobre la cantidad de dosis afectadas, de las que solo dijo que estaban dentro de los márgenes previstos de pérdidas.

El Gobierno de Bolivia ha recibido desde enero más de 15 millones de vacunas de diversas marcas para inmunizar con doble dosis a unos 7,2 millones de mayores de 18 años, según un programa que debía prolongarse hasta septiembre.

Ante la relativamente baja concurrencia de personas a los centros de vacunación manejados por las administraciones autónomas regionales, el Gobierno dispuso el mes pasado que la campaña se extienda a los jóvenes de 16 y 17 años.

Hasta el 31 de octubre, el país había logrado aplicar 7,8 millones de dosis, la mitad de sus existencias de vacunas.

La vacunación con pauta completa llegaba solo a 3,9 millones de personas, o el 54 por ciento de la población programada.

La campaña avanzó a un promedio de menos de 50.000 aplicaciones diarias en la semana pasada y parecía mucho más lenta esta semana corta, a causa de los feriados de Todos Santos y Día de Difuntos.

Fuente: Sputnik



 

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