La cadena lechera afronta un escenario de problemas en su cadena de pagos, tras la apertura del clearing bancario la semana pasada. Desde este sector abundaron los reclamos por cheques rebotados, que a su vez impacta en el suministro de insumos, la distribución de mercaderías y el pago de sueldos. En paralelo, en este difícil escenario algunas entidades bancarias empezaron a actuar a la defensiva, a contramano del pedido del Gobierno.

Según pudo reconstruir BAE Negocios, el banco Credicoop elevó la calificación de riesgo de una pyme láctea con más de 50 años de trayectoria en la provincia de Santa Fe, por lo que quedó inhabilitada para acceder a futuros financiamientos. "Los sacaron del negocio", resumió una fuente que conoce bien de cerca el negocio. Este diario contactó a la entidad pero no obtuvo respuesta.

Desde la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), explicaron que los efectos de la cuarentena impactaron con mayor fuerza en las pymes que abastecen a la gastronomía. Si bien aumentó el consumo en supermercados, no alcanza para revertir esta la tendencia negativa y estimaron que durante el periodo de aislamiento, la actividad cayó entre un 25 y 30%.

El presidente de la entidad, Pablo Villano, sostuvo que si bien las entidades bancarias habilitaron el clearing la semana pasada, no pusieron en marcha los mecanismos que permiten su correcta implementación. "Los bancos rechazan los cheques y no los compran, priorizan cubrirse", afirmó. En este sentido, agregó que una solución para empezar a destrabar la cadena de pagos es agilizar la operatoria en estas entidades, como por ejemplo abrir las sucursales en horarios restringidos. Con respecto al pago de sueldos, Villano expresó que "este mes se van a cubrir".

El analista Marcos Snyder también se refirió a la preocupación que genera esta situación, que impacta en las pymes, responsables de la compra de un 30%-35% del total de leche cruda que se comercializa a nivel nacional. "Hay muchas quejas por cheques rebotados", remarcó el especialista. Desde la apertura del clearing bancario, la cadena de pagos viene crujiendo, lo que a su vez impacta en el suministro de mercaderías y el andamiaje productivo. "La cadena de pagos está rota", advirtió.

Marcelo Festa, titular de una empresa pyme que elabora mozarella con sede en la localidad bonaerense de Las Heras y cuya producción se destina en un 50% a supermercados y el resto se divide en partes iguales entre mayoristas y gastronomía, afirmó que si bien el supermercadismo aumentó sus pedidos, preocupa la caída en el rubro gastronómico y sobre todo los graves inconvenientes que se generaron a partir de la decisión de los bancos de no comprar cheques. "Se cayó directo en cesación de pagos", reconoció el empresario, quien agregó que existe una gran incertidumbre sobre cuándo y cómo cobrarán los cheques que reciben.

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