Los cereales de la campaña de granos 2020/21 atraviesan realidades complejas y mientras el maíz sufrió un nuevo recorte en la proyección de área sembrada, las lluvias no llegan para el trigo en el norte del país, por lo que las expectativas de rinde en esa región están a la baja. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el maíz con destino grano comercial registró una caída de 100.000 hectáreas en relación a la campaña pasada.

Por el lado del trigo, este cultivo presenta serias dificultades en el norte, con amenaza de caída en los rendimientos, mientras que el girasol del NEA espera lluvias, que le permita recomponerse de la falta de agua y el impacto de las heladas.

De acuerdo a la entidad bursátil, la superficie maicera para el presente ciclo sería de 6,2 millones de hectáreas, con una intención de siembra en caída, originada en gran parte por la condición hídrica ajustada de los perfiles para incorporar este cereal. Frente a este panorama, desde la BCBA advirtieron que en el caso de planteos de siembra temprana, podrían virar hacia lotes tardíos y de segunda ocupación.

Las últimas lluvias sobre las distintas zonas productivas mejoraron la disponibilidad de los primeros centímetros de los suelos, pero desde la bolsa porteña remarcaron que son necesarias nuevas lluvias para que la siembra del maíz, que avanzó sobre un 7% del total proyectado, se cumpla sin sobresaltos. Las buenas noticias para el cultivo llegan desde la zona núcleo norte, en donde la disponibilidad de agua en los perfiles permite sostener la siembra.

Por el lado del trigo y con una superficie sembrada de 6,5 millones de hectáreas, preocupa la condición regular del cultivo, que se extiende desde el centro y el oeste hacia la zona sur, con lotes que no logran recuperarse de las heladas. También se han detectado focos de enfermedades, por lo que en algunos casos los productores comenzaron a aplicar fungicidas. Desde la BCBA informaron que en las regiones NOA y NEA, las estimaciones de rinde anuncian caídas en los rendimientos de hasta un 50%, con el agravante que representa para esta situación el déficit hídrico que no cesa.

En girasol, se avanzó sobre un 16% del área de siembra estimada para la oleaginosa, que asciende a 1,4 millones de hectáreas. La actividad se concentró en las provincias de Córdoba y Santa Fe, sobre lotes con humedad disponible, tras las lluvias caídas hace dos semanas. Al norte del país, en la región NEA, casi el 70% de la superficie implantada atraviesa factores decisivos para definir rindes, y pese a la falta de humedad y el daño que sufrió el cultivo por las heladas, su condición es normal, con chances de recuperación si llueve en los próximos días. En paralelo, el girasol de las regiones centrales de Córdoba, Santa Fe y la zona núcleo norte avanzan con buenas perspectivas en la siembra.