La experiencia del campo La Primavera es de las que animan a repensar el modo en el que hacemos las cosas comúnmente. Es un disparador para empezar a considerar otras alternativas, en este caso la de la transición de la producción tradicional a la agroecológica.

La llegada de Amadeo Riva, su dueño, a este modelo no fue precisamente una apuesta a la sustentibilidad sino algo más común y corriente: no le cerraban los números. El balance de los gastos comenzaba a ser poco rentable: cada vez más inversión en herbicidas mientras los rindes parecían inmutarse a las cantidades que se aplicaran.

Cuestionador y curioso, el productor contó que el cambio comenzó en el año 2015, cuando la rama negra comenzaba a volverse cada vez más resistente al glifosato. El campo familiar de 1200 hectáreas productivas, ubicado en la localidad de Bolívar (provincia de Buenos Aires), demandaba 9.000 litros de químicos por año y aunque la inversión crecía la cosecha no remontaba. Entonces, la agricultura intensiva y sus prácticas comenzaban a llenar de preguntas al ingeniero agrónomo.

La doctrina del negocio agrario, que indicaba que los agroquímicos lo ayudarían eliminar plagas o malezas entraba en tela de juicio para Riva. Ecléctico y multifacético (también estudió para guionista y actor), había escuchado sobre la agricultura biodinámica y decidió conocer más. Según explica el INTA, este tipo de agricultura “se destaca por tener presente tanto los cuidados biológicos del suelo como los acontecimientos astronómicos para lo cual quienes cultivan bajo esta modalidad cuenta con un calendario adaptado a las particularidades de los trabajos agrícolas”. Con esa información partió hacia un seminario intensivo de 7 días en la provincia de Misiones.

La Asociación para la Agricultura Biológico-dinámica de Argentina (AABDA) era la que dictaba el curso. Si bien las charlas le resultaban cada vez más interesantes, también se preguntaba cómo podría escalar las propuestas que se presentaban allí, ya que en su mayoría se hablaba de huertas y, dada la inmensidad de sus tierras, no resultaban aplicables a escala masiva. Pero llegó un disertante que lo hizo pensar: “Epa, yo no soy el único loco”.

El expositor era Eduardo Cerdá, el flamante Director Nacional de Agroecología. Recononocido por ser un pionero en la materia, Riva comentó que lo cautivó su propuesta: “En el mundo actual eso de hacer de otra manera sin tirar herbicida se hace difícil porque todos te dicen: ‘No, viejo, te vas a ir al bombo, tenés que fumigar’. Este hombre decía lo contrario”.

El dueño de La Primavera comenzó a inquietarse y contactó al experto en producción sustentable para trabajar juntos. La idea de una producción libre de la intervención de químicos, basada en la rotación de plantas para cuidar al suelo y aportarle nutrientes para la próxima siembra, era tentadora pero no terminaba de confiar. De todas formas, decidió darle una chance a Cerdá: “Al empezar le di a Eduardo las peores 100 hectáreas que tenía. Porque dije: todo muy lindo, pero ¿si sale mal? ¿Si los números no me cierran?”.

Y así empezó la apuesta hacia la masificación de la producción agroecológica. Luego de decidir desafiar a los que le decían que se equivocaba, comenzó a cultivar verdeos de avena con vicia sativa, la leguminosa “de servicio” que demostró entre otras ventajas aumentar hasta un 75% el rendimiento del maíz. Esta combinación fue definida por Riva como “la dupla perfecta”, destacando que “toma el nitrógeno del aire, lo pasa a la tierra, la fertiliza, y, al crecer, no deja espacio ni luz para que crezcan otras malezas".

De acuerdo a datos aportados por Amadeo, en 2015 bajaron las aplicaciones de glifosato de 9000 a 4800 litros y en 2016, a 3200 litros. Actualmente, en la mayor parte del campo ya no se aplican herbicidas ni fertilizantes, solo se usan 800 litros al año y redujo un 60% sus costos: "Si ponía 400 dólares por hectárea de soja, hoy gasto 120, 160", agregó.

Sobre cómo se empieza esta transición, Riva responde pragmático y simple: “Se empieza empezando. Decidiéndote. Ni siquiera lo tenés que hacer con todo el campo pero podés elegir unos lotes, a ver qué pasa”. Así, este campo destinado a la producción de soja, girasol, maíz y trigo empieza a sentar precedentes en la agroecología nacional.

Fuentes: La Vaca y Agencia RT

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