La decisión del Gobierno nacional de restringir las exportaciones de carne vacuna, con el objetivo de controlar los precios del mercado interno, impactaron en el ingreso de divisas de esta cadena de valor, de acuerdo a estimaciones privadas. En un contexto de mayor demanda de proteína animal a nivel mundial y una tendencia alcista en los valores internacionales, Argentina cerrará las ventas externas de carne un 23% por debajo de las cifras de 2020, mientras algunos de los principales jugadores a nivel mundial del negocio empiezan a acomodarse a esta nueva coyuntura y marcan presencia.

En junio, las exportaciones de la industria frigorífica  cayeron en 25.000 toneladas, en relación al mismo mes de 2020.  A pesar de estas restricciones, China sigue siendo el destino excluyente de los embarques, con un 78% del total despachado, pero con un 47% menos de envíos en la comparación interanual. En este contexto, las mayores caídas se registraron en países de la región, como Chile y Brasil, con recortes de 49% y 54%, respectivamente.

Al medir las operaciones comerciales del primer semestre, los números todavía arrojan un leve saldo positivo, con 419.000 toneladas, un 3% más en relación al mismo período del año pasado. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó este escenario y proyectó que si el negocio exportador hubiera seguido por sus carriles habituales, se podría haber acumulado un crecimiento interanual de 14%, superando las 460.000 toneladas. La entidad bursátil también calculó que el año podría haber finalizado cerca del millón de toneladas.

Con previsiones de menor ingreso de divisas por parte del complejo agroexportador para el resto del año,  este freno en las ventas de carne puede llegar a representar una caída en el ingreso de dólares de hasta 700 millones de dólares. El año pasado, la industria frigorífica despachó 900.000 toneladas de carne, con una facturación de 3.000 millones de dólares.

En este contexto, los frigoríficos argentinos piden certezas al Gobierno sobre una flexibilización en las ventas externas, mientras el oficialismo condiciona esta situación a que se no aumenten los precios de venta al público. Un dato a tener en cuenta es que desde el inicio de las restricciones a las exportaciones, anunciado a finales de mayo, los precios internacionales de la carne vacuna comenzaron a mostrar una tendencia alcista. Así, aumentaron hasta USD500 la tonelada en relación al mismo período del año pasado y promediaron los 4.582 dólares la tonelada.

En la segunda parte del año, el negocio a nivel global reacomoda sus fichas. Así, la BCR explicó que mientras potencias como Brasil y Australia registraron bajas en sus embarques, vinculadas a factores productivos, Estados Unidos, Uruguay y Paraguay capitalizaron esta situación y ganaron espacios.

Otro factor que genera preocupación en la cadena de valor ganadera es la caída del stock bovino, que de acuerdo a estadísticas oficiales cayó casi en 1 millón de cabezas. Este número se conoce mientras el Gobierno busca instalar el Plan Ganadero, que entre sus principales lineamientos apunta a incrementar la producción de carne de las actuales 3 millones de toneladas a 5 millones. La primera medida anunciada por el Ministerio de Agricultura y el Banco Nación fue una línea de créditos para el sector feedlotero, por 10.os000 millones de pes.