En los dos primeros meses del año, el mercado interno de la carne vacuna procesó un 10,5% menos en relación al mismo período de 2020, con un consumo que no logra superar la barrera de los 50 kilos anuales por habitante, de acuerdo a estimaciones privadas. En la vereda opuesta, los frigoríficos exportadores aumentaron sus ventas un 10,8% en enero, al realizar la comparación interanual.

Según publicó la Cámara de Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), la retracción en el ámbito doméstico se origina en la caída del poder adquisitivo del salario. En este contexto de bolsillos flacos, y tal como adelantó BAE Negocios, la suba en las cotizaciones de la hacienda de consumo en el Mercado de Liniers se empezó a trasladar a las carnicerías, con aumentos de 70 a 100 pesos por kilo.

En este contexto, la entidad advirtió que los mostradores de las carnicerías del Gran Buenos Aires no fueron capaces de ajustar los valores de los cortes vacunos en igual medida. El otro dato que preocupa a esta cadena de valor es el consumo, que en relación al mismo período de 2020 sufrió un recorte de 3,2%. Luego del pico de 2008, cuando en Argentina se consumían 68,9 kilos anuales por habitante, el año empezó con 49 kilos, número que permite visualizar una caída de casi 20 kilos en la ingesta de carne vacuna en los últimos trece años.

La exportación empezó a mostrar signos de recuperación, con una lenta recomposición de los valores pagados por Europa, y en menor medida por China. Al revisar las exportaciones de enero, se enviaron al exterior 68.900 toneladas, que generaron divisas por 200 millones de dólares. Al desagregar por destino, el 75% fue hacia el gigante asiático.

En el rubro comercio exterior se mantiene la tendencia del año pasado, con aumento de volumen y caída en el ingreso de dólares. El informe de Ciccra calculó una caída interanual de 12,1% en el precio promedio de la tonelada, que cerró enero en 2.887 dólares.