El sector de la carne bovina cerró el primer semestre del año con una caída en el consumo e incertidumbre por la dinámica de la industria exportadora, afectada por los vaivenes en los precios que paga China, el principal destino de las ventas externas argentinas.

De acuerdo al informe mensual elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), en el ámbito doméstico se consolida la tendencia de productores que compran hacienda como una inversión, anta la imposibilidad de acceder al mercado interno. En tanto, desde la entidad advierten que si bien las exportaciones del primer semestre del año crecieron en volumen, se registró una caída en el valor de la tonelada exportada.

La entidad presidida por Miguel Schiariti estimó que el consumo de carne bovina en julio se ubicó en 50,4 kilos por habitante. En comparación al mismo mes de 2019, representa una caída de 3,8%, unos dos kilos menos. Por el lado de las exportaciones, las operaciones cerraron en 51.000 toneladas, con un ingreso de divisas por USD208,7 millones.

Al analizar las cifras vinculadas a la industria frigorífica bovina, se percibe el otro lado del “efecto China”, que en la actualidad representa más del 70% de las ventas externas de esta cadena de valor. Como dato a tener en cuenta, entre mayo y junio, las operaciones a ese destino cayeron en 13.300 toneladas

En el total de exportaciones y medidas en volumen, las ventas cayeron un 11,6% en relación al mes anterior, mientras que en dólares registraron una merma interanual del 14,7%. En el contexto de caída de ventas al gigante asiático, desde Ciccra sostuvieron que los frigoríficos argentinos relocalizaron parte de estas ventas en Estados Unidos.