Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Estado nacional recauda un 68,3% de cada $100 de renta que se genera en una hectárea agrícola. En el desagregado por cultivos, la participación del Gobierno en soja es del 69,7%, trigo 67,8%, maíz 65,4% y girasol 59%.

Con respecto a junio de 2019, los impuestos nacionales no coparticipables incrementaron su participación, pasando del 56,6% al 67,4%, impulsados sobre todo por el incremento a los derechos de exportación al complejo sojero, que pasaron del 30% al 33%. Además, señalaron que deben sumarse el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

Desde la entidad destacaron que la presión impositiva creció un 1% en relación a marzo, con la caída del precio del maíz como principal factor de tracción. A esta situación también se debe sumar la suba del dólar y el precio FOB de la soja, que ganó algunos casilleros. 

En el caso de la oleaginosa, señalaron que un 58% de los costos de producción son en dólares y el 42% restante están pesificados, mientras que en marzo esta relación era 56%-44%. A la hora de medir la participación de los gobiernos provinciales en la renta agrícola, FADA estableció que en Entre Ríos asciende al 73,4%, seguido por La Pampa (71%); Córdoba (67,8%) y Buenos Aires con 66,8%.

Un dato a tener en cuenta son los impuestos provinciales, que de acuerdo al informe representan un 5,3% del total de impuestos y presentan una elevada incidencia en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. En el caso de Buenos Aires, significan unos $1.580 por hectárea, en donde la mayor corresponde al Impuesto Inmobiliario Rural y el resto a Ingresos Brutos.

David Miazzo, economista jefe de FADA, estimó que "una negociación exitosa de la deuda, un tipo de cambio que no se atrase y una política monetaria y fiscal responsables son las condiciones para que no se endurezcan las restricciones de acceso al tipo de cambio oficial y las importaciones de los insumos".