Molino Cañuelas se presentó en concurso preventivo de acreedores para "proteger sus activos" y los puestos de trabajo que genera. La empresa responsabilizó por su situación al desinterés del mercado, la actitud de los bancos y las devaluaciones de 2018 y 2019, que sucedieron durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri. La deuda que mantiene es de unos 1.300 millones de dólares.

La alimenticia, principal productora de harina de la Argentina, aseguró que el pedido de concurso apunta a "proteger sus activos, los puestos de trabajo directos e indirectos" que genera "y los intereses de los propios acreedores, manteniendo su estructura productiva y asegurando su continuidad operativa en todas sus plantas y establecimientos  industriales y comerciales", indicó en un comunicado este jueves.

La presentación a concurso de acreedores sucede "pese a los esfuerzos realizados en estos últimos años de negociaciones" y a pesar del "consenso alcanzado con una relevante cantidad de las instituciones financieras involucradas", lamentaron.

Entre las principales razones de su crisis, Molinos Cañuelas mencionó que "las acciones judiciales promovidas por una minoría de entidades financieras forzaron a la empresa a solicitar, conjuntamente con la firma Compañía Argentina de Granos S.A. (CAGSA), la apertura de su concurso preventivo de acreedores".

Aumento del dólar y devaluación

Más allá del plano judicial, Molinos Cañuelas responsabilizó por su crisis principalmente a las dos megadevaluaciones que hubo durante el gobierno de Macri: en 2018 el valor del peso cayó 104% frente al dólar, un nivel que no había alcanzado desde el fin de la convertibilidad. En agosto de 2019 sucedió la otra disparada del dólar ante el fracaso de Macri en las PASO.

La empresa alimenticia remarcó que implementó un "importante plan de inversiones" que "en gran parte se cancelaba con un mecanismo de capitalización de la compañía en los mercados bursátiles local y del exterior mediante una oferta pública de acciones". Sin embargo, debieron desistir por "la alta volatilidad que se registraba en ese momento en las principales bolsas del mundo y la performance económica negativa de la Argentina", que "redundaron en una falta de interés de los mercados".

El desinterés del mercado se sumó a "las sucesivas crisis económicas vividas por nuestro país, donde solo durante el 2018 el peso se desplomó más del 50% contra el dólar". Esas situaciones "obligaron a la empresa a postergar el pago de ciertos compromisos e iniciar un proceso privado de re-perfilamiento del total de su deuda financiera", indicaron.

Los principales tenedores conformaron un Comité de Acreedores de Molino Cañuelas y la Compañía Argentina de Granos, "con el que en marzo de 2019 había alcanzado un principio de acuerdo", recordaron.

"Sin embargo, la nueva turbulencia financiera registrada en el país en el mes de agosto de ese año (por 2019), y la abrupta devaluación de la moneda local, sumado a la crisis mundial por el COVID en 2020 y las dificultades propias que esto generó en la Argentina provocaron un nuevo e inevitable cambio de escenario para todos los participantes de la restructuración", e "incluso hizo que algunos bancos decidieran suspender su participación" en el Comité de Acreedores, "alejando la posibilidad de obtener un acuerdo definitivo", repasaron.

El acuerdo con los acreedores "lamentablemente quedó frustrado por el efecto de medidas judiciales individuales", como el pedido de quiebra que realizó el Banco Macro.

Molino Cañuelas enfatizó que tomó la acción para evitar la quiebra junto a la Compañía Argentina de Granos "con el fin de asegurar la continuidad de sus actividades productivas propias de una industria esencial, proteger a sus más de 3000 trabajadores, sus activos y los intereses de los propios acreedores".

Molino Cañuelas opera 15 plantas industriales en seis provincias, y durante los últimos dos años logró lanzar unos 150 nuevos productos al mercado. Es el principal productor de harina de la Argentina y otros bienes de primera necesidad y líder en exportación de harina de Latinoamérica, comercializando sus productos a más de 60 países en todo el mundo.

Precios de los alimentos

Los precios mundiales de las commodities de alimentos rebotaron al alza en agosto pasado, luego de dos meses consecutivos de caídas, según el indicador que realiza la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), cuya sede se localiza en Roma, Italia.

El índice, que registra los cambios mensuales en las commodities de alimentos más intercambiadas en el mundo, promedió 127,4 puntos en agosto, lo cual implica una suba de 3,1% respecto de julio y 32,9% en comparación con el mismo mes en 2020.

La suba impacta en las presiones inflacionarias en todo el mundo, como así también a los consumidores, especialmente en el caso de los países de menores ingresos y más dependientes de importaciones.

Tres alimentos que motorizaron el alza durante agosto fueron el azúcar, el trigo y los aceites vegetales.

En el caso del azúcar, el índice registró un incremento de 9,6% intermensual, impulsado por la preocupación por el daño que provocaron las heladas en los cultivos de Brasil, el mayor exportador mundial de azúcar.

No obstante, el alza en los precios fue mitigado, en parte, por buenas perspectivas de producción en India y los países que conforman la Unión Europea, como así también por la caída de los precios del petróleo y un debilitamiento del real brasileño.

En cuanto a los cereales, promediaron una suba de 3,4% respecto de agosto y, en el caso del trigo, aumentó 8,8%, y se mencionaron como causas a las menores expectativas de cosechas en los principales países exportadores debido al clima seco y las olas de calor, y que se prevé que la producción de Estados Unidos llegue a un mínimo en ocho años y, en el caso de Canadá, en cuarenta años.