El Gobierno nacional recortó las asignaciones a las fábricas de biodiesel en un 60% y de esta manera el sector suma complicaciones a un escenario complejo por la falta de actualización de precio, que se encuentra congelado desde el pasado mes de diciembre y la caída en el consumo de gasoil, que en el marco del aislamiento obligatorio cayó en un 40%.

La cadena de valor de este biocombustible atraviesa una tormenta perfecta, en donde confluyen la falta de precios para su producción, una elevada capacidad ociosa y la falta de mercados. Juan Facciano, director de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer) y miembro de la Liga Bioenergética de Provincias Argentinas, explicó que esta disminución de las asignaciones a las fábricas tiene impacto en distintos niveles.

El directivo remarcó que esta situación impacta en la estabilidad de los puestos de trabajo, con fábricas que han suspendido personal, cesado la producción y otras que abordando procesos preventivos de crisis. Esta industria cuenta con una capacidad instalada de 4,5 millones de toneladas y es una de las más eficientes a nivel mundial, pero en 2019 cerró el año con una producción cercana a los 2,2 millones de toneladas y divididos en partes casi iguales entre mercado interno y producción.

Para explicar cómo afecta el recorte en las asignaciones a esta industria, el directivo citó el ejemplo de una pyme de mediana escala, que cuenta con un cupo anual de 50.000 toneladas, que si tenía asignada una cuota mensual de 4.160 toneladas de biodiesel, solo podrá entregar 1.600 toneladas. Otro de los reclamos de esta industria es la actualización del valor de este insumo, congelado en $44.121 por tonelada. Durante enero y febrero, estos precios estuvieron en promedio unos $4500 por debajo de los valores que aseguran una rentabilidad mínima como para poder operar. A partir de marzo y con el aislamiento obligatorio, el problema pasó a ser la falta de mercados, con la caída en la demanda de gasoil. Como atenuante, Facciano reconoció que la decisión del Gobierno nacional de prorrogar las entregas de marzo hasta mediados de abril fue una decisión que permitió descomprimir stocks a estas fábricas.