El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) proyectó una reducción en la cosecha y el stock de trigo en Estados Unidos, situación que suma un factor alcista para el cereal en las pizarras de Chicago. En soja y maíz, si bien no hubo sorpresas, quedó claro que el factor climático será un factor clave para la formación de precios. En Chicago, este informe del organismo se reflejó en subas para todos los cultivos, porque si bien no hubo grandes cambios en granos gruesos, se prevén stocks ajustados para los próximos meses.

Los analistas del sector granario coincidieron en que los cambios más importantes para la nueva campaña llegaron por el lado del trigo, que en Estados Unidos se verá afectado tanto por la falta de lluvias como por las temperaturas elevadas. En parte, el mercado esperaba esta situación, porque el cereal de primavera en Estados Unidos está golpeado con una severa sequía en las principales zonas productoras.

En este punto, el USDA recortó la previsión de cosecha norteamericana, que pasó de 51,6 millones de toneladas a 47,5 millones. De acuerdo a la Consultora Granar, los operadores del mercado esperaban, en la previa del informe, un volumen de 50,2 millones de toneladas.Las existencias finales de ese país también cayeron, al pasar de 20,9 millones de toneladas a 18 millones, frente a los 19,8 millones que calculaba el mercado.

Para el resto de los países, se destacaron las exportaciones rusas de trigo, que se mantienen en 40 millones de toneladas, mientras que en Argentina se mantienen las proyecciones de cosecha 2021/22 en 20,5 millones de toneladas y de exportación en 13,5 millones de toneladas. Las pizarras de Chicago tomaron nota de este nuevo escenario para el cereal, que ayer registró una suba de 9,7 dólares y cerró la rueda comercial en 233,3 dólares la tonelada. 

En soja, si bien no hubo grandes cambios en relación al último informe, el clima tendrá incidencia en los próximos meses. Por el lado de la campaña 2020/21 que está cerrando en el hemisferio sur, se mantiene la producción de 137 millones de toneladas en Brasil, mientras que la cosecha argentina sufrió un leve ajuste, al pasar de 47 millones de toneladas a 46,5 millones.

Las mayores dudas se visualizan en los números productivos de la nueva campaña sojera en Estados Unidos, en donde el UDSA pronosticó 119,5 millones de toneladas. El dato a tener en cuenta es que para llegar a ese nivel de cosecha, los rindes deberán ser altos y la incidencia climática mínima.

Esta situación también se reflejó ayer en los precios de la soja en Chicago, que aumentó 10 dólares y cerró en 526,3 dólares la tonelada. A la hora de explicar esta suba, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que los números productivos para el cultivo son ajustados, además de pronósticos climáticos que en el mediano plazo indican que el clima en Estados Unidos será cálido y seco durante las etapas críticas para el desarrollo de la oleaginosa.

Por el lado del maíz, el USDA redujo las existencias finales de la actual campaña en Norteamérica y la previsión sobre la cosecha y las exportaciones de Brasil. En relación a la nueva campaña del cereal, vaticinaron que la cosecha será mayor a lo esperado, aunque un aumento en las exportaciones  limitó el impacto de la cosecha sobre el volumen de las existencias finales.