En el marco de la jornada Experiencia Agroindustria IDEA, referentes de la cadena agroindustrial argentina analizaron el escenario post pandemia y coincidieron en señalar oportunidades y amenazas para los complejos exportadores. En el mediano y largo plazo, los especialistas advirtieron que la producción agroindustrial deberá contemplar variables como la producción sustentable y los cambios en los hábitos de consumo, además de fortalecer la sinergia entre Gobierno y sector privado. Los especialistas también indicaron que el campo argentino deberá repensar su relación con China y orientar esfuerzos hacia la exportación de productos con mayor valor agregado.

En 2020, las agroexportaciones nacionales no perdieron mercados, pero en el tablero de este sector se encendieron algunas luces de alarma, como la creciente primarización del sector granario o la caída en los precios en la carne bovina pagados por China, el principal destino argentino. En las últimas semanas, se conoció el plan conjunto entre Gobierno y el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) para impulsar las exportaciones y crear empleo en los próximos diez años, y si bien los disertantes del panel de IDEA destacaron este aporte y señalaron que se debe reforzar la unión entre el Estado y los privados, brindaron un panorama de cuáles serán los desafíos que deberá enfrentar la agroindustria en los próximos años.

El trader internacional y consultor Ivo Sarjanovic puntualizó que uno de los ítems pendientes de la industria sojera es poner en perspectiva la relación con China. En este punto, destacó que el 11% del total de las ventas de ese grano fueron embarcadas al gigante asiático. "Es una oportunidad, pero también hay tensiones, porque no compran el principal producto, que es harina de soja y tampoco importan maíz argentino", señaló. El especialista destacó que además de soja, los chinos deben comprar carne de cerdo y agregó: "la solución pasa por abrir los mercados de harina de soja y maíz".

Al identificar las amenazas para la próxima década, Sarjanovic identificó cuestiones como las carnes sintéticas, que han bajado de manera notable sus costos de producción y empiezan a perfilarse como serios competidores para la ganadería tradicional.

En una línea similar, Gonzalo Ramírez Martiarena, ex-CEO global de Louis Dreyfus Company, destacó que además de las nuevas tendencias que evidencian los consumidores, se debe prestar atención a los cambios en la matriz energética de los sectores productivos. Para graficar esta situación, citó el ejemplo de la cadena maicera en Estados Unidos, que pasó de producir en el año 2000 unas 230 millones de toneladas y exportar 40 millones de toneladas, a contar con un volumen de cosecha que en la actualidad es de 380 M/t, vender al exterior 55 M/t como grano y transformar 135 M/t en etanol, que es el cambio más visible y genera un gran agregado de valor en ese sector.

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Andres Lobato

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