Las carnicerías de Capital Federal y Gran Buenos mantienen su atención al público, según destacaron entidades vinculadas con la cadena de comercialización bovina, frente a trascendidos que en redes sociales alertaban sobre el cierre de unas 70 carnicerías. Este negocio se encuentra en el centro de la escena por la fuerte subas de precios que se registran desde el inicio del aislamiento obligatorio, que según han explicado desde esta cadena de valor se originó por la suba del valor de la hacienda en Liniers, la negativa de las curtiembres en aceptar el cuero de los frigoríficos y la fuerte demanda de carne vacuna, ante el temor a un posible desabastecimiento.

Alberto Williams, Presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, detalló que en CABA los negocios se encuentran abastecidos y que si bien se han registrado algunos cierres de establecimientos, la actividad se desarrolla sin sobresaltos. El directivo remarcó que los puntos de venta que no abrieron sus puertas es por razones vinculadas a la cuarentena, como la dificultad para trasladarse en la ciudad, o carniceros mayores de 60 años que eligen permanecer en sus domicilios, cumpliendo con las directivas del Gobierno nacional. Williams también mencionó la dificultad para los pagos con cheques y reclamó que "hay que agilizar el sistema de pagos".

Por su parte, los matarifes y abastecedores que operan a diario en el Mercado de Liniers también desestimaron estas versiones y confirmaron que más allá de casos puntuales, el ritmo de trabajo de las carnicerías por el momento se mantiene. Desde el Gobierno siguen con atención la evolución de los precios en Liniers y solicitaron a consignatarios y matarifes que no se trasladen a la media res.