El aumento en el costo de los fletes marítimos representará un gasto extra de 2.500 millones de dólares para el complejo agroexportador, de acuerdo a estimaciones privadas. La cadena sojera será uno de los eslabones que sentirá el impacto, con un negocio que buscará revertir números negativos en todas sus facetas. Las proyecciones indican una nueva caída en el área sembrada del cultivo, mientras que el polo de molienda del up river rosarino trabaja con márgenes negativos y sufre el impacto en la caída de la calidad proteica del poroto.

Según calculó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el costo de trasladar mercadería vía buque a Asia aumentó en el último año más de 40 dólares por tonelada, mientras que a Brasil el incremento fue de 10 dólares por tonelada en el mismo período. En el caso de la producción agroindustrial, más del 40% de los productos se despachan a destinos asiáticos, con un valor promedio por tonelada exportada que pasó de 39 a 79,93 dólares.

El segundo destino en importancia es Europa, que suma una participación de 20% en los embarques agroindustriales, con una tonelada exportada que registró un incremento de 26 a 50,20 dólares. África y Sudamérica participan con el 18% cada uno en este rubro, con diferencias en el monto de las subas. Para despachar al continente africano, los exportadores enfrentaron una suba de 26,44 dólares, mientras que para destinos latinoamericanos el ajuste fue menor y llegó a los 10 dólares. Ponderando los cuatro principales destinos nacionales, el promedio para la tonelada despachada por puerto pasó de 30,19 a 59,63 dólares.

Para el ciclo 2020/21, Argentina exportará cerca de 84,5 millones de toneladas, entre granos y subproductos, tomando como punto de partida a los seis principales cultivos. Entre los más destacados, se esperan ventas de maíz con destino grano comercial por 36 millones de toneladas y 26 millones de toneladas de harina de soja.

Los puertos rosarinos sufren en esta campaña una tormenta perfecta. En primer lugar, el efecto de una pronunciada bajante del Río Paraná, que para estos exportadores representa un costo logístico adicional, a partir del completamiento de carga que los buques deben efectuar en las terminales del sur bonaerense.

Los efectos de este fenómeno climático también pegaron de lleno en las exportaciones de harina y aceite de soja. El bajo nivel de la vía navegable reduce los precios de exportación de estos subproductos y las pérdidas, de acuerdo a la BCR, llegaron a USD620 millones. El segundo factor es la merma en la calidad del contenido proteico del grano de soja.

Las proyecciones de siembra y cosecha tampoco son favorables para el cultivo, que no logra repuntar y registra la séptima baja consecutiva de área sembrada. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), para el ciclo 2021/22 el área sembrada se ubicará por debajo de las 17 millones de hectáreas, con una cosecha de 44 millones de toneladas.

Otro factor que sumó presión alcista, según la bolsa rosarina, fue la pandemia de coronavirus. Esta situación imprimió una gran volatilidad a las cotizaciones de los fletes marítimos, al estar expuestos a fuertes shocks de demanda.