Las últimas lluvias permitieron recomponer los cultivos de maíz y soja y de acuerdo a estadísticas privadas, en el caso del cereal las lluvias de la última semana aportaron entre 50 y 125 milímetros en la franja central del país y se esperan mayores montos en NEA y NOA. Por el lado de la oleaginosa, las últimas precipitaciones permitirán avanzar en las siembras pendientes.

De acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) esta situación tendrá un impacto directo en los rendimientos del maíz y cálculos permiten inferir que el rinde nacional del maíz será de 8.020 kilos por hectárea. Hasta el momento, las mejores perspectivas de cosecha se presentan en Santa Fe, con rindes que podrían llegar a los 9.700 kilos/ha, seguido por Buenos Aires con 8.500 kilos/ha y Córdoba con 8.400 kilos/ha.

De todas maneras y más allá de estas buenas perspectivas, desde la BCR remarcaron que las próximas tres semanas serán centrales para empezar a definir volúmenes de producción. Con los rindes proyectados hasta el momento, la bolsa rosarina estima que el maíz podría cerrar en 49 millones de toneladas, que se ubica un 5% por debajo de la cosecha récord de la campaña pasada.

En sintonía, desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) explicaron que en el norte argentino se sumaron lotes de maíz con destino comercial y advirtieron que si bien en el caso del NOA los perfiles se están recargando, en algunos casos se generan demoras en la siembra por falta de piso.

Por el lado de la soja, el regreso de las lluvias representa una gran noticia para el cultivo. Casi sobre el final de la siembra, en el norte del país quedan aún por implantar unas 461.000 hectáreas, mientras en el sur de Buenos Aires la oleaginosa sufrió un recorte de 100.000 hectáreas. Pero más allá de este contratiempo, la BCR estimó que la mayor parte de los lotes de primera cuentan con el colchón de reservas hídricas adecuado y afirmaron que "las lluvias de la primera quincena de enero han devuelto la posibilidad de completar los planes de siembra".

Como ocurre después de precipitaciones abundantes, en centro y norte de Córdoba, en zona Núcleo Norte y centro-este de Entre Ríos fueron necesarios controles de plagas y enfermedades. Con estos datos, la estimación de área sembrada se recorta en 100.000 hectáreas y queda en 17,7 millones de hectáreas, con posibilidades de concretar un volumen de producción de 54 millones de toneladas.

En cultivos de fina, el trigo finalizó su campaña con un volumen cosechado que según la BCBA fue de 18,8 millones de toneladas, mientras que la BCR señaló que llegó a 19,5 millones de toneladas, con un rinde promedio de 2.990 kilos por hectárea, apenas por debajo de los números de la campaña pasada. Según la Bolsa de Cereales porteña, "la campaña estuvo fuertemente marcada por déficits hídricos, sobre todo en el margen oeste del área agrícola, al menos durante las etapas vegetativas del cultivo", aunque "los eventos de precipitaciones registrados a partir de octubre, compensaron al menos parcialmente las pérdidas de rinde esperadas por falta de estructuras reproductivas con un mayor peso de grano".