Los ingresos por derechos de exportación duplicaron su participación en la recaudación tributaria total y de acuerdo a estadísticas oficiales, en el primer bimestre del año representaron uno de cada diez pesos embolsados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En concepto de retenciones, ingresaron durante ese período 143.857 millones de pesos, que representa un aumento interanual de 219%, en comparación a los 45.079 millones de pesos que ingresaron por ese concepto entre enero y febrero del año pasado.

De acuerdo a un trabajo elaborado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), las razones de esta suba responden a varias razones. Una de ellas es la baja base de comparación de los primeros meses de 2020, cuando el sector agroexportador adelantó sus liquidaciones tras el triunfo del entonces candidato Alberto Fernández en la PASO de 2019. Otros factores que citó el organismo fueron el aumento del tipo de cambio y la suba de 3% en los derechos de exportación para el complejo sojero, que pasaron de 30% a 33% para el poroto.

Durante el primer año de mandato del presidente Fernández, los derechos de exportación causaron tensiones entre la Casa Rosada y la Mesa de Enlace. El primer episodio se vivió en marzo de 2020, cuando el Ministerio de Agricultura aumentó este impuesto para soja y subproductos y el campo fue al paro. La segunda parte de esta saga fue cuando el Gobierno cerró el registro de exportaciones de maíz, para garantizar el abastecimiento del mercado interno.

La eliminación de este tributo es una de las prioridades del gremialismo rural, mientras que por el lado del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), si bien destacan su carácter negativo, trabajan en una agenda de largo plazo, con el objetivo de aprobar en el ámbito legislativo una ley para impulsar al sector.

En el corto plazo, esta situación representa una ventaja para las arcas fiscales, con un Ministerio de Economía que busca reducir el déficit fiscal y consolidar el ingreso de divisas. Pero esta mayor dependencia de los dólares que puede generar el campo, anulan cualquier posibilidad de eliminar o al menos reducir los derechos de exportación. En este punto, el Gobierno ha sido claro: se analizarán estímulos fiscales para el sector agroexportador, pero sin alterar el balance fiscal.

El trabajo de la OCP destacó que los 45.079 millones de pesos que ingresaron el año pasado por derechos de exportación representaron el 4,5%, por debajo de los 71.025 millones recaudados por el impuesto al cheque. Este año, la tendencia dio un giro de 180 grados, ya que las retenciones pasaron del cuarto puesto al tercero, y con $143.857 millones solo quedaron por debajo de IVA y Ganancias, mientras el impuesto al cheque quedó en el cuarto escalón, con 93.961 millones.

El precio de los commodities en Chicago también apuntala estas mejores perspectivas de ingresos fiscales. Según estimaciones privadas, y tomando como base una soja a 500 dólares la tonelada, se esperan generar divisas adicionales por más de 3.000 millones de dólares. De todos modos, más allá del rally alcista de la oleaginosa en los mercados internacionales, la última palabra la tendrá el clima, que marcará el ritmo de la cosecha gruesa en Argentina y Brasil.