Las últimas lluvias sobre las principales regiones productivas permitieron recuperar 600.000 hectáreas de soja, de acuerdo a una estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El agua alcanzó a recuperar el estado del cultivo de segunda, pero en el caso de los lotes de primera, las precipitaciones no alcanzaron para revertir del todo el estado crítico.

A días del inicio de la cosecha de soja, en la región núcleo se registraron lluvias que oscilaron entre los 20 y 90 milímetros. En su último informe, la entidad bursátil proyectó una caída de 1,1 millones de hectáreas de este cultivo, con una estimación de cosecha que descendió de 49 a 45 millones de toneladas. A valores actuales, de mantenerse ese recorte en el volumen de producción, el ingreso de dólares de la cosecha de soja caería en 2.000 millones de dólares.

El factor climático de la última semana redujo este escenario y 600.000 hectáreas que se encontraban entre regulares y malas pasaron a buenas. El dato a tener en cuenta es que todavía quedan 500.000 hectáreas en el semáforo amarillo, distribuidas entre el norte bonaerense y el su santafesino. En estos campos, de un escenario de catástrofe productiva, se esperan rindes de 700 a 1.500 kilos por hectárea, que si bien es un daño severo, permitirá que al menos haya cosecha.

Según detallaron desde la BCR, el agua llegó para reforzar la etapa de llenado de granos de la oleaginosa y establecer un piso de rinde. En este nuevo escenario, se esperan rindes de 1.800 a 4.000 kilos por hectárea, en donde las mejores expectativas se enfocan en el centro sur de Santa Fe y el este cordobés.

¿Cómo se comportará el cultivo? La soja de primera será la más afectada, con caídas en los rendimientos de 5% a 30%. La falta de agua, combinada con las elevadas temperaturas, adelantó el desarrollo de las siembras tempranas. “La mayor parte de los lotes se encuentran madurando, por lo que la lluvia de esta semana llegó tarde para detener la pérdida del rinde”, remarcaron desde la bolsa rosarina.

Al momento de la cosecha, el mapa de rindes varía de acuerdo a la región. En algunas localidades del sur santafesino, se esperan mermas de 700 a 800 kilos por hectárea, mientras que en el este cordobés anticipan caídas de 10% a 15% en comparación al ciclo anterior. En paralelo a esta recomposición, desde el mercado de Chicago llegan señales alentadoras. En la última semana, la cotización internacional mantuvo una tendencia alcista y se ubicó nuevamente en los 520 dólares por tonelada, a causa de la incertidumbre que existe sobre cómo será el avance de la campaña gruesa en Brasil y Argentina.

Mientras las cosechadoras se ponen a punto para la soja, el resto de los cultivos de gruesa ya comenzó. En el caso del maíz, la BCR señaló que a ritmo más lento, comenzó la trilla del cereal, que hasta el momento lleva unas 150.000 hectáreas, cuando a la misma altura de 2020 el área cosechada llegaba a 500.000 hectáreas. Al momento de medir los rindes, varían entre un piso de 10.000 kilos por hectárea y máximos de 13.500 kilos.

La cosecha de girasol avanzó al 64% Se recolectó el 64,4 % del área proyectada, de acuerdo al relevamiento semanal efectuado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). Hasta el momento, se mantiene la proyección de 2,7 millones de toneladas, en base a un rendimiento promedio de 2.140 kilos por hectárea. Por el lado del sorgo –la revelación de la campaña 2020/21-sigue en pie la proyección de cosecha de 3 millones de toneladas, unas 500.000 toneladas superior en relación al ciclo anterior.