En el siglo XXI, los combustibles fósiles empiezan a ser un bien escaso. ¿Cómo responderá la agricultura y su tecnología al reto de no depender de los hidrocarburos? Como en el caso de los coches, probablemente se empiecen a fabricar tractores híbridos (gasóleo-eléctricos) y 100% eléctricos, pero puede haber otras opciones:

Hidrógeno: Los vehículos que usan hidrógeno son considerados de emisión cero y tienen un alto aprovechamiento energético. Sin embargo, para que sean del todo considerados como energía verde, es necesario obtener el hidrógeno del agua mediante electrolisis en lugar de hacerlo del gas natural.

Hidrógeno en combustión: En este caso, se utiliza hidrógeno en un motor convencional, de manera que lo que se libera a la atmósfera es vapor. El inconveniente de este método es el almacenamiento de hidrógeno.

Pilas de combustible: Consiste en un sistema de combustión fría en la que intervienen una célula con un electrolito y electrodos dentro de membranas porosas. Se trata de una reacción controlada y no explosiva que libera electrones que crean la corriente eléctrica que mueve el motor. Es eficiente, recargable y tiene un mínimo impacto ambiental.

Metano: Existen algunos prototipos de tractores que funcionan con metano. La principal ventaja es que puede producirse en la propia granja, y en caso necesario puede utilizarse gasóleo convencional.

Tractor eléctrico: Varias marcas importantes ya han presentado sus prototipos, como el SESAM de John Deere y el e100 Vario de Fendt. Tractores 100% eléctricos que se cargan en la red doméstica.

Baterías: Se utilizarán con los tractores híbridos o eléctricos y permitirán almacenar la energía. Estas baterías deben ser lo más verdes posible, por eso las marcas apuestan por el níquel-hidruro metálico o ion litio, aunque también podrían ser de grafeno.

KIERS: El sistema de recuperación de energía cinética se basa en la reversibilidad de un motor eléctrico que puede generar electricidad y también ser un motor que la consuma.

A pesar del protagonismo que el tractor tiene y seguirá tendiendo en la tecnología agrícola, su evolución para ser más eficiente y sostenible irá de la mano de la digitalización de los demás procesos mecánicos y agrícolas. El objetivo será siempre mejorar la eficiencia y la productividad.

En la medida en que las labores y operaciones del campo se tecnifican, su registro también será una de las claves de la tecnología agrícola. Se almacenará toda la información generada cada día en la explotación y cualquier tractor podrá estar conectado en la nube

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