Los despachos de granos desde  los puertos del sur bonaerense alcanzaron en agosto un récord histórico, producto de la bajante del Río Paraná. El mayor volumen de envíos corresponde a maíz, que a raíz de esta situación aumentó la brecha de precios entre estas terminales portuarias y las de Rosario. Por el lado del complejo soja, los embarques de poroto registraron un fuerte incremento en relación a julio.

De acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los puertos de Bahía Blanca y Quequén embarcaron 1,3 millones de toneladas de maíz en agosto, el mayor volumen mensual de la historia. Al analizar la totalidad de los envíos de productos agroindustriales desde esa región, el acumulado trepó a 2,5 millones de toneladas, muy por encima de las cifras habituales. El dato a tener en cuenta es que durante los dos últimos meses se completó la cosecha de maíz tardío, que se reflejó en un mayor volumen de cereal ingresado al mercado, y que encontró su vía de salida en estos puertos.

Las cotizaciones del maíz no permanecen ajenas a este escenario y de acuerdo a la entidad bursátil, la bajante del Paraná no hizo más que aumentar la brecha entre el sur de Buenos Aires y el up river rosarino. En Rosario, el precio de la Cámara Arbitral de Cereales de esa ciudad es de 186 dólares la tonelada, mientras que en Bahía Blanca alcanzó los 220 dólares la tonelada, un diferencial de 34 dólares. Esta asimetría alcanzó su punto más alto a finales del mes pasado, cuando llegó a 37 dólares por tonelada.

Uno de los mayores problemas que enfrente esta cadena de valor son los costos extras de flete para trasladar la mercadería y para acondicionar los granos que presentan exceso de humedad. Por el lado del complejo sojero, los embarques de agosto totalizaron 4,2 millones de toneladas, entre granos y subproductos

En este escenario, sorprendió el incremento en los despachos de poroto, que en agosto fueron de 1,35 millones de toneladas, un 65% más en comparación al mes previo. De este volumen, 645.000 toneladas se enviaron desde los puertos de Bahía Blanca y Quequén; 618.000 toneladas desde Gran Rosario y 64.000 toneladas desde el norte bonaerense y sur santafesino.

Estos números permiten revertir tres meses consecutivos de caída en las ventas de soja por parte de los productores, que según analistas se debe tanto a la incertidumbre cambiaria como a la proximidad de las elecciones. Pero más allá de este repunte, la industria está preocupada por la merma en el nivel de proteína de soja, que se percibe sobre todo en la harina de soja, que es el principal generador de dólares de la agroindustria.

Según estimaciones privadas, a partir de esta situación se perderán 551 millones de dólares, a raíz de menores ventas de harina de soja, además de un sobrecosto de 23,9 millones de dólares, por mayores costos energéticos

Esta situación se percibe en el análisis efectuado por la BCR, con subproductos sojeros tuvieron un comportamiento dispar en el período analizado. La harina de soja cayó un 6%, con embarques con 2,4 millones de toneladas, mientras que el aceite aumento un 2%, con ventas por 446.000 toneladas. Todas las exportaciones de subproductos se realizaron desde los puertos rosarinos, porque en esa región se encuentran casi todas las plantas de molienda de oleaginosa argentinas.