El sector hidrocarburífero vivió en el 2020, el peor año de su historia. Pero en particular, el mes de abril marcó el más drástico derrumbe de precios tanto para el crudo de Brent (de referencia en Argentina) como en el WTI de Texas, precio de Estados Unidos.

Hace un año atrás, el barril se comercializó, por primera vez, a precios negativos. La pandemia produjo la paralización más grande de la economía mundial con la consecuente sobreabundancia de petróleo que llegó al punto límite de almacenamiento alrededor del mundo, explicando esos valores negativos.

Aunque eso fue por pocos días, los precios bajos se mantuvieron durante gran parte del 2020, provocando que, en el balance del año, los mercados del petróleo perdieran cerca de un quinto de su valor.

Sin embargo, lentamente, con la recuperación de la actividad económica, y pese a la alta volatilidad de los mercados, el barril de crudo fue recuperando terreno.

Hacia fines de año, la proyección de las consultoras más expertas, anticipaban que el crudo llegaría a cotizar entre USD 60 y USD 65 (el Brent) hacia fines de este 2021. Sin embargo, esos valores fueron alcanzados ya entre febrero y marzo. Este viernes y pese a un leve retroceso, la cotización en el mercado de Londres fue de USD 66,71 por unidad.

Un poco de historia

Los precios del crudo tocaron mínimos en abril del 2020, cuando la demanda de combustible se desplomó debido a la pandemia de coronavirus y después de una guerra de precios entre los gigantes petroleros Arabia Saudita y Rusia.

La apuesta a confinamientos que no afecten la economía, impulsa el optimismo

El colapso llegó el 20 de abril de 2020 cuando el crudo de la variedad WTI cerró con precios negativos en Nueva York, por primera vez en su historia, en los contratos para entregar en mayo, como consecuencia de la sobre producción y falta de depósitos de almacenamiento tanto en las plantas productoras, como en destilerías y las bodegas de los supertanques, debido a la caída de la demanda por el COVID-19.

Ese “lunes negro”, el barril del crudo WTI que se comercializa en los Estados Unidos, para los contratos de futuros con entrega en mayo, concluyó con un precio de -30,80 dólares lo que supuso una baja de 49 dólares, o sea del 268,64% respecto del cierre del viernes anterior.

Sobreabundancia

¿Qué pasó? Los contratos futuros del WTI de mayo, con entrega física, vencían el 21. Pero la mayoría de los inversores no querían la entrega física, por lo que buscaron desprenderse de esos contratos antes de su vencimiento. Y se encontraron que, por lógica, no había compradores ya que las capacidades de almacenamiento estaban colmadas.

Ese escenario también alcanzaría al crudo de Brent, aunque de manera mucho más morigerada. El riesgo del colapso de las plantas de almacenamiento se vivió en todo el planeta. Argentina y en particular Santa Cruz no fue la excepción.

Las refinerías procesaban menos crudo de lo normal, por lo que millones de barriles ingresaron a las instalaciones de almacenamiento en todo el mundo, muchas de ellas en las vías marítimas.

En Santa Cruz, empresas como CGC, con ventas a Chile e YPF a China, realizaron transacciones a precios irrisorios para lograr oxígeno en su capacidad de almacenaje. El precio promedio comercializado en toda la provincia, sumando lo interno con lo externo, no superó los 13 dólares.

El otro fenómeno que se replicó a nivel internacional fue la contratación de buques de almacenaje, con un récord de 160 millones de barriles en los supertanques, navegando por los mares del mundo. A la espera de un cambio de escenario. Es que el mundo en pandemia, no demandaba ya la cantidad de petróleo que se había proyectado antes de que la debacle azotara.

Recuperación

Pero luego de ese piso, lentamente los precios comenzaron a subir. La primera medida para cortar el colapso fue un fuerte incremento en los recortes en la producción y consecuente exportación, al tiempo que la llegada de la temporada estival europea, provocó una salida de los largos confinamientos y su consecuente reactivación en la demanda.

Esto fue realizado, tanto por Estados Unidos como la OPEP, organización que mayor nivel de recorte aplicó, junto a sus aliados, impulsados por Arabia Saudita.

Aún así, recién en este primer trimestre del 2021, se logró recuperar precios de “prepandemia”. Y aunque no se ha evitado superar la alta volatilidad que existe en el mercado petrolero, los USD 60 parecieran haberse convertido en un nuevo piso para el barril y no en el techo a alcanzar.

Hoy, el precio oscila entre los USD 64 y USD 67 por barril. Pero la incertidumbre es alta y cualquier dato puede impulsar para arriba o derrumbar ese valor. La amenaza del virus no cesa. Y el plan de vacunación no avanza a nivel global con la rapidez que se esperaba, debido a la escasez de los medicamentos.

La coincidencia de la mayoría de los países en avanzar, si es necesario, en nuevos confinamientos, pero siempre cuidando la faz productiva y económica, hace que las perspectivas sean positivas.

Otros sectores

No sólo el petróleo viene mostrando una buena performance. Los precios del resto de las materias primas continúan su escalada tras el desplome que registraron con la interrupción de la actividad económica durante el 2020.

El índice general que elabora el Fondo Monetario Internacional (FMI) marca que el precio de 68 materias primas reflejan que en el primer trimestre de 2021 ha subido, en promedio, un 12,3 % frente a los tres meses precedentes, superando a la media de 2018.

Por ejemplo, el índice de metales básicos industriales (acero, cobre, níquel, cobalto, aluminio, etc.), cerró en marzo con un alza del 49% frente a 2018; mientras que el de alimentación se ha revalorizado el 15,7%.

En energía, (petróleo, carbón, gas natural y propano), se recupera más despacio y si bien aún presenta una caída del 10% frente a 2018, muestra que frente a 2019 es un 4,1% superior.

La directora general de CMC Markets, Sara Carbonell, señaló en un informe de EFE, que la suba responde al aumento de la demanda por las expectativas de recuperación de la economía, pero marca que existe, también, mucha especulación.

la suba responde al aumento de la demanda por las expectativas de recuperación de la economía

Reconoció que hay una “brutal” liquidez en los mercados financieros, y se suma que la Reserva Federal ha dicho que continuará con los estímulos y no bajará los tipos de interés a corto plazo.

Mientras que se mantienen los estímulos monetarios puestos en marcha por los bancos centrales de los principales países, para contrarrestar el efecto de la pandemia, reduciendo la rentabilidad de los activos de deuda por lo que los inversores se vuelcan hacia las materias primas.

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El precio, hoy tiene de piso el valor que se había proyectado para fin de año.


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