A días de la aprobación de la comercialización, producción y multiplicación del trigo BH4, desarrollado a partir de la connivencia entre partes privadas y públicas luego de más de 15 años de investigación, entidades rurales y representantes de la cadena del trigo advirtieron la implicancia de su uso.

De acuerdo al comunicado emanado de éstas, si bien el trigo HB4 representa "una invención científica nacional", logrado gracias al incentivo a la innovación tecnológica, el uso de ésta tecnología acarrea "riesgos comerciales" que impactarían en los precios y el abastecimiento de este cereal en el país.

Con la utilización de la HB4, las semillas serían más tolerantes a la sequía, lo que permitiría minimizar las pérdidas de producción y mejorar la capacidad de adaptación de las plantas al estrés hídrico. No obstante, la cadena de trigo destacó que "ya hace varios años se había intentado realizar eventos del estilo en el mercado de trigo, pero fue seguido por una reacción negativa por parte de los mercados compradores, por lo que su aprobación reviste condiciones especiales y altamente riesgosas".

El mercado mundial de trigo y de las harinas totalizan las 175 millones de toneladas anuales y 18 millones respectivamente, todas no transgénicas, a diferencia de los mercados de maíz, soja y algodón. Por lo que utilizar nacionalmente el trigo HB4, podría impactar negativamente en los "mercados conquistados y podría poner un freno a la expansión de las exportaciones", dando por tierra los "esfuerzos realizados para consolidarlos" y ocasionando un "daño irreparable e irreversible para el mercado triguero argentino".

La aprobación del trigo para su comercialización, para las entidades, fue llamativamente "unilateral" e "inconsulta con los representantes de la cadena". Sin embargo, no pusieron en cuestión la aparente falta de riesgos ambientales ni de salud pública que podría traer el trigo HB4.

Cabe destacar que el comunicado de las entidades no apunta contra el desarrollo de la Universidad del Litoral con la empresa Bioceres, bajo la responsabilidad de Raquel Chan, quien encabezó la investigación; sino que expresa la preocupación del riesgo que traería para el comercio exterior la potencial mezcal entre el cereal común y transgénico y su aceptación en ciertos mercados.

Argentina, primer país que comenzaría a producir éste tipo de trigo transgénico, se expone entonces a un desequilibrio comercial dado se sumergería a un territorio inexplorado a nivel mundial sin contar con un "sistema comercial que permita separar y controlar la trazabilidad de los granos provenientes de variedad OGM y no OGM".

Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria Argentina, detalló en referencia al trigo HB4 que éste "podría generar contaminación de los trigos argentinos que sí tienen mercado internacional". Por lo que la aprobación debió haber seguido una "investigación de mercado y si se contaba con una aprobación, recién ahí implementarla"; considerando que hasta el momento "no hay ninguna demanda de este trigo a nivel internacional", indicó.

"Lo más problemático es que al estar aprobado en el país se pueden realizar siembras o desarrollos a campos con el riesgo de contaminar a los trigos que ya están avalados internacionalmente. Pienso que esta medida es muy apresurada", destacó Achetoni.

Para contrarrestar, las opiniones en contra del uso del trigo, el presidente de Aapresid, Alejandro Patek, celebró el hallazgo científico y desmintió "problemas de bioseguridad", apoyándose en los "estudios científicos desarrollados en conjunto con el Senasa".

El director de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), Alfredo Paseyro, acompañó la aprobación de la semilla y destacó que "es muy conveniente hacer una trazabilidad de mercado, buscar canales de segregación para los productos porque hay que cuidar lo que ya tenemos como cadena triguera."

Desde la empresa Bioceres, respondieron a las voces en contra del descubrimiento, afirmando que "no van a atentar contra el mercado externo", por lo que asumieron el compromisos de que las variedades de trigo aprobadas, no sean comercializadas en el mercado argentino hasta tanto el principal mercado de exportación de este cereal (Brasil), no dé el visto bueno.

Luego de que Brasil apruebe el uso de este trigo, Bioceres asegura que se necesitará un trabajo en conjunto con toda la cadena para "ver cuales serán las herramientas y las acciones que se tomarán en los próximos procesos de una etapa que deberemos transitar para evolucionar".

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