Diluvio en Santa Fe: un millón de hectáreas bajo agua y alerta productiva
Lluvias de hasta 400 mm dejaron caminos cortados, rodeos aislados y quintas inundadas en el norte santafesino. Productores advierten pérdidas millonarias y piden emergencia.
La acumulación de lluvias extremas en el norte de Santa Fe dejó un escenario crítico para la producción agropecuaria: cerca de un millón de hectáreas quedaron bajo agua en los departamentos de Vera, 9 de Julio y General Obligado, con impacto directo sobre la ganadería y el cordón frutihortícola.
Las precipitaciones de la última semana alcanzaron picos de entre 300 y 400 milímetros en distintos puntos, con suelos saturados, caminos intransitables y establecimientos aislados. En ese marco, la Sociedad Rural de Vera describió un "escenario de alta gravedad" y advirtió que "el panorama es alarmante".
Rodeos aislados y pérdidas en la ganadería
El impacto golpea de lleno a la principal actividad de la región. En Vera, donde se concentran unas 700.000 cabezas bovinas, los productores reportan dificultades para sostener la producción y preservar los rodeos.
"La gente está sacando animales hace varios días hacia zonas más altas. Los camiones no pueden circular, sino que al ganado se lo mueve por arreo", señaló el presidente de la entidad rural, Carlos Chamorro. En paralelo, indicó que "los tres departamentos están complicados, pero sobre todo el nuestro".
La falta de zonas altas para resguardar animales agrava el cuadro. Productores locales advierten que "no queda loma dormideros" y anticipan que "se va a perder un número importante de hacienda". Ya se registraron muertes en categorías menores y el cuadro se mantendrá, además, por el ingreso de agua desde provincias vecinas.
A ese escenario se suman problemas sanitarios, pérdida de condición corporal del rodeo, restricciones en la alimentación y dificultades logísticas para el manejo del ganado. También se interrumpieron campañas sanitarias y aumentaron los costos operativos.
Aislamiento rural y colapso de caminos
Las lluvias dejaron parajes aislados y accesos cortados a establecimientos productivos. En muchos casos, la única forma de traslado es a caballo. El transporte de hacienda, alimentos e insumos quedó prácticamente paralizado.
"Hoy hay parajes aislados, escuelas que no dan clases porque no se puede llegar, localidades al norte sin luz", describió Chamorro, quien remarcó que la situación expone problemas estructurales de infraestructura rural.
Los caminos rurales, ya deteriorados, quedaron intransitables en un contexto que coincide con el ingreso al invierno y una disponibilidad limitada de pasturas. "Con esta agua, directamente no está", señaló el dirigente.
Frutihorticultura bajo agua y caída de ventas
El impacto también alcanzó al cordón frutihortícola santafesino. Según la Sociedad de Quinteros, cerca del 80% de las quintas quedó bajo agua, con daños directos sobre cultivos.
"El agua no drena y queda estancada sobre los cultivos. Esa agua con barro termina pudriendo la verdura y haciéndola perder calidad", explicó su presidente, Guillermo Beckman. Entre las producciones afectadas mencionó brócoli, coliflor, repollo y lechuga.
El dirigente anticipó pérdidas generalizadas: "Era una producción muy buena, pero se va a perder prácticamente todo". A la vez, indicó que las ventas ya venían en retroceso, con caídas de entre el 40% y el 50% respecto al año pasado.
Pedido de emergencia y asistencia
Frente a este escenario, las entidades rurales impulsan la declaración de emergencia agropecuaria. La Sociedad Rural de Vera solicitó la intervención de Carsfe para formalizar el pedido ante autoridades provinciales y nacionales.
El planteo incluye asistencia financiera e impositiva, acceso a líneas de crédito, recuperación de caminos rurales y garantías para el servicio eléctrico. En paralelo, el sector frutihortícola convocó a una mesa de trabajo en el INTA de Ángel Gallardo para evaluar medidas.
Mientras los productores reclaman asistencia y la declaración de emergencia, el gobierno provincial sostiene el monitoreo del sistema hídrico.
Monitoreo oficial del río Salado
El Gobierno provincial mantiene el seguimiento del sistema hídrico. El secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, informó que el río Salado alcanzó un caudal de 511 metros cúbicos por segundo en Recreo, en su pico de crecida.
"Se trata de una situación controlada. No estamos ante una crecida extraordinaria ni de riesgo", sostuvo el funcionario, quien precisó que los niveles se mantienen por debajo del umbral de alerta.
El seguimiento se realiza a través de 35 estaciones telemáticas distribuidas en la provincia, con mediciones en tiempo real. En algunas zonas, las lluvias acumuladas en el año ya superan los 800 milímetros, un registro cercano al promedio anual. Mijich recordó que en 2016 el caudal superó los 2.000 metros cúbicos por segundo en el mismo punto sin consecuencias graves.

