Entrevista a Cristina Iglesia

"Borges se ha convertido en un insumo cultural popular"

BAE Negocios dialogó con la escritora, ensayista e investigadora en literatura argentina, al cumplirse 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges

A 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, su obra continúa despertando debates, nuevas lecturas y reflexiones sobre su influencia en la literatura argentina y universal. Para analizar la vigencia de uno de los escritores más importantes del siglo XX, conversamos con Cristina Iglesia, escritora, ensayista y una de las especialistas más reconocidas en literatura argentina.

Con una extensa trayectoria académica internacional, Iglesia dirigió tesis doctorales en universidades de Argentina, Francia y Brasil, dictó cursos y conferencias en América y Europa, y fue becaria del Instituto Iberoamericano de Berlín. En esta entrevista, reflexiona sobre el impacto de Borges en las letras argentinas, la dimensión popular de su figura y el legado de una obra que sigue interpelando a lectores de distintas generaciones.

- ¿La obra de Jorge Luis Borges marca un antes y un después en la literatura?

-Aunque gran parte de su obra más importante, incluyendo Ficciones y El Aleph, se había publicado en la década del 40 y sus libros de poesía todavía mucho antes, Borges se convirtió en un escritor reconocido y premiado recién a fines de la década del 50 en la Argentina y, fundamentalmente en los años 60 en Estados Unidos y Europa. En la década del 60 la traducción de sus libros al inglés y al francés y el obtener el premio Formentor en 1961, compartido con Samuel Beckett le dieron una proyección internacional como escritor que, por supuesto, incidió también en nuestro país. Con esto quiero decir que el efecto Borges se va consolidando en la segunda mitad del siglo XX, es un proceso, no es algo que sucede de un día para el otro

Algunos de los grandes escritores de ese período escribieron sus libros fuera del efecto Borges, como Antonio Di Benedetto, escritor mendocino autor de Zama (1956) o, claramente enfrentando esa poética, como Juan José Saer, escritor santafesino autor de Glosa (1986) - novelas que son, a mi criterio, las más grandes novelas del siglo XX- o Rodolfo Fogwill o Manuel Puig que eligen estéticas muy diferentes a la borgiana. Ricardo Piglia fue el escritor que leyó mejor la singularidad de Borges, no cabe duda. Esa singularidad que consiste en llevar al extremo la concisión de los relatos -por eso no le interesó escribir novelas- y en trabajar como un orfebre la tensión entre oralidad y escritura, sueño y realidad, memoria ajena y memoria propia, vanguardia y tradición, se despliega con tal maestría en sus cuentos y también en sus ensayos que lo convierten en un escritor único, fuera de toda serie posible. Y esa maestría de orfebre, que, a la vez universaliza lo nacional y vuelve lo local universal sí marca un antes y un después en la literatura argentina.

-¿Se puede hablar de un Borges popular o se sigue pensando que se trata de un escritor difícil, no apto para todo público? 

-La literatura de Borges no es de lectura fácil como la de muchos buenos escritores, pero no es inaccesible y de hecho muchos de sus cuentos, poesías y ensayos breves se leen en el colegio secundario y en talleres y clubes de lectura. Pero Borges, la imagen del escritor, su voz cascada, su figura con bastón se ha convertido en un insumo cultural popular. Me animaría a afirmar que un porcentaje enorme de argentinos y argentinas saben quién es Borges (el mejor escritor argentino) aunque jamás lo hayan leído. Durante sus últimos años el mismo Borges se expuso a todas las veneraciones públicas, a todos los homenajes, a todas las entrevistas televisivas: la entrevista con Menotti, las charlas con Carrizo, su presencia en Soldán esquina tango son las que prefiero. Así que sin dudas Borges, su figura, su forma socarrona de responder a las preguntas fueron más populares que su literatura. La otra cuestión importante en este sentido de lo popular es el uso deliberado en su literatura de la oralidad popular que le era más cercana, desde la gauchesca, sus personajes, sus decires hasta las tonalidades de los habitantes de Buenos Aires, esa ciudad que tanto amó: un uso como fuente privilegiada de relatos, como un modo de ensartar esas voces en la trama de la cultura universal.

-¿Piensa que los homenajes en el 40 aniversario de su muerte pueden acercarle nuevos lectores? 

-Los homenajes a los escritores siempre atraen nuevos lectores y eso espero de los que están realizándose en bibliotecas, bares o plazas. Ojalá.

-¿Cuál es el legado de Borges?

-No sé si hay un legado, pero la extraordinaria soltura con que se movió entre géneros, saberes y tradiciones diferentes es, sin duda, la lección de un gran escritor. 

Esta nota habla de: