A la espera del waiver, el FMI advirtió por las reservas y el Gobierno salió a comprar

El Gobierno aceleró la compra de divisas y realizó operaciones todos los días de la semana pasada. Lleva comprados casi USD1.000 M. Viene haciendo buena letra para que el FMI confirme el waiver, apruebe la primera revisión y envíe el segundo desembolso, de USD2.000 M, tras el incumplimiento en la meta de acumulación de reservas. A través de un informe, el Fondo advirtió por la incertidumbre externa y por el rojo de cuenta corriente

Todavía sin novedades del waiver por incumplir la primera meta de acumulación de reservas, y con el FMI lanzando advertencias acerca de la alta incertidumbre cambiaria que eso genera, el Tesoro acelera la compra de dólares. El viernes pasado compró, luego del amague del miércoles anterior, unos USD315 millones y de esa forma ya logró hacerse de casi USD1.000 M. Este martes el Fondo publicó un informe en el que aseguró que “las reservas netas siguen en niveles críticamente bajos” y el riesgo país todavía “está elevado”, en el contexto de un sector externo con “una incertidumbre excepcionalmente alta”.

El Gobierno deberá enfrentar un pago de intereses al FMI por USD650 M el 1 de agosto y apunta a lograr destrabar el segundo desembolso del Fondo antes de esa fecha. Para eso, precisa que el organismo otorgue el waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas que había pautado para mediados de junio. El Gobierno quedó lejos de lograr alcanzarla, de la mano del atraso cambiario y el rojo de cuenta corriente externa, y desde entonces no hubo novedades acerca de la aprobación por parte del Fondo de la primera revisión del nuevo acuerdo, requisito necesario para destrabar el desembolso, por cierto una señal fundamental de la buena salud del esquema de cara al mercado.

Luego de negarse a comprar reservas antes de que el tipo de cambio toque el piso de las bandas, pese a que la propia letra del acuerdo con el FMI sugería que lo iba a hacer, y tras una visita revisora del staff del organismo que se fue sin dejar demasiadas señales, el Gobierno empezó con la buena letra. Desde entonces acumuló compras por casi USD1.000 M. Primero se hizo de USD200 M a fines de junio, luego de otros USD200 M en los primeros días de julio.

Finalmente, la semana pasada compró todos los días. Primero fueron unos USD49 M el lunes y otros USD106 M el martes. El miércoles protagonizó una particularidad, ya que aunque dio a entender que se había hecho de USD500 M, en realidad solo compró USD45 M. El jueves adquirió otros USD40 M. Y el viernes rompió el ritmo, cumplió con crecer lo que había dado a entender el miércoles y se hizo de otros USD315 M. Así, en su cuenta corriente en el BCRA, el Tesoro acumuló vía compras casi USD1.000 M, que van directo a engordar las reservas.

Mientras espera que el FMI le devuelva el guiño, el organismo publicó este martes el informe Reporte del sector externo, que da un repaso de la coyuntura en las cuentas cambiarias a nivel global. Más allá de las clásicas felicitaciones por el fuerte ajuste fiscal aplicado por el Gobierno, para el caso argentino el informe fue duro respecto a la pata que faltó cumplir, la externa.

Dijo: “Los fundamentos económicos han mejorado sustancialmente desde fines de 2023, pero las reservas netas siguen en niveles críticamente bajos y los spreads soberanos, aunque han bajado drásticamente, todavía están elevados. La evaluación externa está sujeta a una incertidumbre excepcionalmente alta”. Agregó, luego de la negativa oficial del principio de la fase 3 a comprar reservas tal lo exigido, que es “necesaria la implementación sostenida del nuevo programa, con medidas activas para reconstruir las reservas”.  

Además, después del marcado déficit de cuenta corriente del balance de pagos, y más allá de que desde el Gobierno habían señalado que era viable tener rojo en las cuentas externas porque se daba de la mano de una recuperación económica, a través de un ejercicio el FMI estimó que, “considerando la débil cobertura de reservas y su falta de acceso a los mercados internacionales”, el país necesita un superávit de cuenta corriente del 1,4% del PBI. Lejos de ese número positivo, el déficit en el primer trimestre medido por el Indec fue del 0,7% del PBI y el Gobierno reconoció que el año podrá terminar con uno del 2%.

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