A puro lobby político, Trump presiona para quedarse con el Nobel de la Paz
Trump reivindica los Acuerdos de Abraham y dice haber terminado seis guerras, mientras despliega presión política y empresarial sobre el Comité Nobel en Oslo.
En 2010, el Comité Noruego del Nobel distinguió al disidente Liu Xiaobo y desató una represalia de Beijing que incluyó trabas comerciales y seis años de relaciones congeladas. Ese recuerdo gravita hoy en Oslo, donde se sigue con inquietud la campaña abierta de Donald Trump para quedarse con el premio.
Desde la Asamblea General de la ONU hasta llamadas privadas a dirigentes europeos, el presidente de EEUU se ocupó de instalar su candidatura. “Todos dicen que yo debería recibir el Premio Nobel de la Paz”, afirmó al reivindicar los Acuerdos de Abraham, un conjunto de pactos diplomáticos firmados en 2020, durante su primera presidencia, entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos. También asegura haber terminado seis guerras desde su regreso a la Casa Blanca, un balance discutido por analistas que relativizan su papel en esos conflictos.
El lobby republicanoA la exposición pública se sumó una red de aliados. Steve Witkoff, su enviado especial para Medio Oriente, exigió que el comité “se ponga en orden”. El secretario de Estado Marco Rubio reforzó la presión en foros internacionales y el CEO de Pfizer, Albert Bourla, elogió la operación Warp Speed como “típicamente merecedora del Nobel de la Paz”.
Comercio y tensiones diplomáticasLa disputa tiene un costado económico. El fondo soberano noruego —con activos por 2 billones de dólares— excluyó a empresas ligadas a la guerra en Gaza, lo que motivó represalias en Washington. Trump aplicó un arancel del 15% a las importaciones noruegas y en Oslo temen una escalada si el comité lo deja afuera. “Es simplemente decisión del comité. Es importante recordar que es independiente”, advirtió el canciller Espen Barth Eide.
La lista de 338 nominados incluye a organizaciones como el Comité para la Protección de Periodistas y a personalidades como Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexey Navalny. Ella encabeza las apuestas junto a la red sudanesa Emergency Response Rooms, mientras Trump figura tercero. El 10 de octubre, Oslo dará su veredicto. Hasta entonces, la incógnita es cómo reaccionará el presidente de EEUU si no recibe el premio que reclama como propio.