AFA bajo fuego: Castrilli denunció impunidad y presiones sobre árbitros

Javier Castrilli criticó a la conducción de la AFA y acusó a dirigentes y designadores de ejercer presiones, manipular el VAR y sostener un sistema que califica como “mecanismo de dominación”

El ex árbitro Javier Castrilli cargó contra la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y describió un entramado de presiones, silencios y maniobras que, según él, se sostiene desde hace años. Apuntó directamente al presidente Claudio Tapia y al funcionamiento interno del organismo.

El concepto de “impunidad” y el peso de la Copa del Mundo

Castrilli habló de una dirigencia que, a su criterio, se considera protegida por el efecto social del título mundial. “Se sienten impunes”, afirmó, y vinculó ese clima al apoyo económico que la AFA brinda a distintos clubes mediante la estructura de asambleas y del Comité Ejecutivo. Según su interpretación, esa dinámica generó una “miopía política” en la cima del organismo, que “se creyó impune a perpetuidad por el simple hecho de haber ganado la Copa del Mundo”. En el programa Vamos Rivadavia, por Radio Rivadavia AM 630, también sostuvo que “la gente ya toma consciencia de lo que está pasando”.

Críticas al sistema VAR y a los mecanismos de control

El ex referí describió las herramientas de transparencia como engranajes que en realidad colaboran con la opacidad. “Terminan siendo una herramienta más de dominación”, señaló al mencionar los audios y videos del VAR, cuya difusión consideró parcial o condicionada. Dijo que, incluso cuando se publican, aparece “una voz en off” que explica acciones que él no logra ver en la transmisión.

Para Castrilli, esa práctica forma parte de un modo de ejercer poder: “Se pretende manipular y creen que la gente es tonta. Ellos ostentan esa impunidad intestinamente porque es un mecanismo de dominación y sometimiento”. En ese sentido, mencionó sanciones recientes como la aplicada a Estudiantes de La Plata.

Las presiones sobre árbitros y el rol de los sindicatos

Fue candidato a jefe de Gobierno porteño en 2011 por Acción Ciudadana y dos años más tarde se postuló como concejal en La Matanza por el PRO de Mauricio Macri. Antes de asomarse a la política, había sido un árbitro que jamás pasó inadvertido. Hoy tiene 68 años y, bajo la órbita del Sindicato de Árbitros de la República Argentina (SADRA), dicta cursos de capacitación en distintos puntos del país.

El ex árbitro también se refirió a la trama sindical. Aseguró que desde hace ocho años se exigía a presidentes de ligas de todo el país que no designaran árbitros afiliados al SADRA y mencionó el caso de Facundo Tello, quien —según dijo— renunció al sindicato para incorporarse a la UADA, creada por Pablo Toviggino. Afirmó que otros jueces enfrentaron presiones similares.

Castrilli sostuvo que siete años atrás el SADRA envió una nota a Toviggino para advertir sobre la designación de un árbitro con antecedentes conflictivos con un mismo equipo. A partir de ese episodio, aseguró, diferentes árbitros comentaron haber recibido llamados de Gustavo Bassi, designador del Consejo Federal, “pidiéndoles que por favor no se vaya a equivocar con determinado equipo”.

Ascensos, castigos y la estructura de poder

Según el testimonio de Castrilli, esas presiones derivaron en premiaciones dentro de la carrera arbitral. Nombró a Fernando Espinoza, Andrés Merlos, Jorge Baliño, Pablo Echavarría y Luis Lobo Medina como ejemplos de jueces que, afirmó, fueron “compensados con ascensos”.

La intervención de Castrilli dejó expuesto un mapa de tensiones que, según su mirada, atraviesa al arbitraje argentino desde hace años y alcanza tanto a la cúpula dirigencial como a los mecanismos de control y designación que ordenan cada fecha del fútbol local.

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