Acciones: consejos a tener en cuenta antes de invertir
Cuando decidimos invertir en el mercado de capitales podemos encontrar varias opciones, dependiendo de nuestro perfil de inversor, plazo, nivel de educación, capital inicial y posición o actitud frente al riesgo, entre otras cosas.
De hecho, la primera distinción que nos encontramos a la hora de analizar las diferentes alternativas es la de renta fija y renta variable. En la primera, sabemos de antemano el plazo de la operación, la tasa de interés, y por ende su potencial rendimiento.
En contraposición, en los instrumentos de renta variable no sabemos por anticipado si nuestra inversión va a darnos ganancias o no. Esto depende de múltiples factores, y por esto suelen identificarse -a modo general- como activos de mayor riesgo en relación con la renta fija. No obstante, dada la relación directa entre riesgo y rentabilidad, cuanto más alta sea la primera (es decir, el riesgo) más probabilidad de que ganancia de la inversión sea mayor.
Y si hablamos de activos puntuales, las acciones son una de las principales inversiones de renta variable. Pero qué son las acciones, de qué depende su evolución, … Cinco preguntas para dar tus primeros pasos en esta inversión:
¿Qué significa comprar una acción?
De forma simple, comprar una acción nos hace dueños, socios, accionistas de esa empresa. Significa formar parte de la misma en sus ganancias y pérdidas; por lo tanto, si el precio de la acción en el mercado sube, también va a subir nuestra inversión.
El inversor que decide invertir en acciones, busca que la empresa en la que invierte crezca en un determinado período de tiempo, aunque no sabe específicamente cuándo lo hará. Busca obtener un beneficio asociado a ese crecimiento y al aumento del precio de la acción, para vender después esa acción y tener una ganancia por la compra-venta. Incluso la puede comprar y decidir mantenerla a largo plazo, y si la empresa tiene un negocio rentable y estable, buscar aumentar el valor de su patrimonio en el tiempo.
Ahora bien, cómo ese crecimiento de la empresa (y el valor de la misma) depende o puede depender de varios factores, el mismo puede ser mínimo, nulo o hasta decrecer en el tiempo. De acá que uno no conoce de antemano su posible ganancia. De hecho, sobre los factores que pueden influir negativamente sobre su negocio podemos enumerar desde la disminución de sus ventas, pérdidas financieras y/o políticas como regulaciones del país que lo afecten, entre otras.
Es por esto que, en general, se considera que en el corto plazo el precio de las acciones de una empresa puede subir y bajar; y que, en cambio, en el largo plazo, siempre tienden en promedio a crecer. Un punto que lleva a recomendar este tipo de inversiones para cuando el horizonte de inversión es de varios años.
¿Y por qué aumenta o disminuye el precio de una acción?
Como dijimos, hay muchos factores que influyen sobre la oferta y demanda de una acción en el mercado, y en consecuencia hacer subir o bajar su precio. Desde variables endógenas a la compañía como su negocio, a dónde y quienes vende y/o presta su servicio y las expectativas sobre el mismo, el manejo financiero ya mencionado, y etc… Pero también hay muchos que son exógenos y que van más allá de la micro, como la situación económica y financiera del país donde está la compañía y/o de donde obtiene sus ingresos, la política, entre otros.
¿Cómo empieza a cotizar una empresa en un mercado?
Las empresas que cotizan en las bolsas lo hacen, generalmente, porque buscan obtener financiamiento por parte de los inversores. No obstante, no todas las empresas cotizan en mercados, ya que para hacerlo deben cumplir con ciertos requisitos antes de cotizar y una vez ya en el mercado.
En el caso de una OPI (Oferta Pública Inicial), o como se dice “salir al mercado”, la empresa recibe una inyección de capital a partir de la venta de sus acciones. Debe entonces rendir cuentas a sus accionistas, y cumplir con mecanismos de control y emisión de información financiera pública cada cierto período de tiempo, para que los interesados inversores y accionistas puedan analizar su gestión y rendimiento de negocios.
¿Qué mercados existen?
Básicamente, la mayoría de las empresas cotizan en sus bolsas “locales” de cada país. Existen distintas “bolsas” o mercados alrededor del mundo por cada uno de los países, donde cotizan las compañías, y se pueden agrupar en índices por volumen de mercado, por industria o capitalización.
Por ejemplo, en Argentina el índice de referencia es el S&P Merval, en donde cotizan las principales empresas del país. En Brasil, es el BOVESPA, donde operan más de 80 compañías de ese país. En USA, tenes al S&P 500 (donde cotizan las principales 500 empresas más importantes del país) y el Dow Jones (un índice histórico que reúne a 30 de las principales compañías de US), o bien el Nasdaq100 (que reúne a las principales 100 compañías tecnológicas del país).
Además, también puede suceder que una empresa que tiene operaciones en un país o región, o en varios países cotice en una bolsa de otro país. Por ejemplo, citamos el caso de Mercado Libre, una empresa que nació en Argentina, fue creciendo y extendió sus operaciones en todo Latinoamérica, pero cuyas acciones cotizan en Estados Unidos. No lo hacen en el mercado local como acción, pero sí como Cedears.
¿Cómo sabemos en qué empresa invertir y cuándo?
Por último, para esto se suelen utilizar dos tipos de análisis para poder entender el proceso de decidir una inversión en acciones: el fundamental y el técnico.
El análisis fundamental implica examinar factores como los estados financieros, el desempeño pasado y presente, la posición competitiva, el equipo de gestión y las perspectivas de crecimiento de la empresa. Los analistas fundamentales utilizan estos datos para determinar el valor intrínseco de una acción y evaluar si está subvalorada o sobrevalorada. Además, también pueden considerar factores macroeconómicos, políticos y sociales que puedan afectar la empresa y el mercado en general. Básicamente en este tipo de análisis se estudian los números y el contexto de la empresa, teniendo en cuenta el país, mercado o mercados en los que opera, su industria o su entorno o la coyuntura.
Por otro lado, el análisis técnico se basa en el estudio de los patrones y tendencias de precios pasados de una acción para predecir su comportamiento futuro. Los analistas técnicos utilizan gráficos y herramientas técnicas, como indicadores y osciladores para identificar patrones de precios, niveles de soporte y resistencia, y señales de compra y venta. Se enfocan en la psicología del mercado y en la creencia de que los patrones de precios históricos pueden repetirse en el futuro.
En conclusión, lo importante también a saber cuando decidimos invertir en acciones es que se trata de una gestión activa de nuestra cartera de inversión; es decir, que deberíamos ir monitoreando nuestras tenencias para entender los movimientos del mercado y del contexto, y así poder comprar o vender en momentos determinados para obtener rendimientos positivos sobre nuestra inversión.
*Analista Senior de PPI