Alberto Fernández: "No se le puede exigir al país más de lo que puede dar"

Comienzan los primeros pagos al FMI y acreedores y el Presidente insistió sobre la necesidad de crecer para pagarle al FMI. Entre enero y marzo, hay vencimiento por 6200 millones de dólares

La cuenta regresiva para llegar a un acuerdo con el FMI es cada vez más exigua, al mismo tiempo en que empiezan a caer los primeros pagos para acreedores externos y el propio organismo multilateral.

El viernes de la semana pasada, se abonaron 450 millones de dólares que impactaron de lleno en las reservas del Banco Central. Este lunes, fueron otros 75 millones pero de bonos ley local, que no impactan de manera directa sobre las cuentas de la autoridad monetaria. De hecho, durante la primera rueda de la semana, el BCRA terminó con un saldo comprador de 49 millones.

Sin embargo, hacia el cierre del mes habrá que pagarle al FMI 715 millones de dólares en concepto de capital y en febrero, otros 380 millones tanto para el organismo que conduce Kristalina Georgieva como para otras instituciones multilaterales. Y para marzo, la cosa ya se complica porque vencen 2900 millones de dólares para el FMI y otros 2100 millones para el Club de Paris. En todo el año, la cuenta arroja un saldo a pagar de 18.900 millones.

“Todo el mundo sabe que la Argentina está absolutamente impedida de realizar el pago de los próximos 19.000 millones de dólares de deuda al FMI. No se le puede exigir al país más de lo que puede dar. La verdadera discusión es cómo debe ser el programa, si es como proponemos, con crecimiento de la economía para afrontar los pagos; o es volver a las recetas eternas donde piden ajuste, achicar la economía, importar menos y que los dólares queden para pagarles a ellos", argumentó, nuevamente, el Presidente Alberto Fernández durante un reportaje radial.

En cuanto a la negociación con el organismo, todo apunta a dilucidar de qué manera jugará sus fichas el Gobierno de los Estados Unidos. Hacia allí tiene previsto viajar el canciller Santiago Cafiero, para mantener un encuentro a agenda abierta con el secretario de Estado, Antony Blinken.

“La agenda es bilateral y política.  Es la relación con Estados Unidas completa. No el tema del FMI exclusivamente”, indicaron a BAE Negocio desde Cancillería.

Tratándose de un tema de interés geopolítico, todo tiene que ver con todo. Incluso la agenda contra el cambio climático que pretende impulsar el Poder Ejecutivo tendrá vinculación con el posicionamiento que finalmente tengan los Estados Unidos. El Gobierno de Joe Biden y otros lobistas del poder económico real - camuflados detrás de los grandes Fondos de Inversión-, le exigen al país ciertos alineamientos “pro norteamericanos”. Nada nuevo bajo el sol.

Si el FMI es corresponsable de la debacle financiera del período 2016-2019, también lo es el Gobierno de los Estados Unidos. ¿Y si ambos están más interesados en salvar su reputación que a la Argentina?

“No creemos que haya ninguna inflexión en lo que pueda suceder a partir de este informe (de revisión del préstamo stand by). Se trata del FMI evaluando su propio accionar. Y aunque indica errores y sugiere algunas miradas frescas sobre el tema de la regulación financiera, es más de lo mismo. No se le pueden pedir peras al olmo”, sostuvo el último trabajo de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE).

En este contexto, en los próximos días asumirá en la oficina que el Fondo tiene en Buenos Aires – reabierta en 2018- el británico Ben Kelmanson, graduado en la Universidad de Leeds en 1994. Hace 22 años que trabaja para el Fondo y antes ocupó un cargo en el Tesoro del Reino Unido. Reportará directamente al economista brasileño Ilan Goldfajn, quien la semana pasada asumió como nuevo director para el Hemisferio Occidental, cargo que había dejado vacante el mexicano Alejandro Werner.

Goldfajn responde a la biblioteca de la ortodoxia económica, con varios amigos y puentes hacia Cambiemos. Su rol primordial será limpiar el desaguisado que tanto Werner, la anterior titular del organismo, Christine Lagarde, y Trump avalaron con el préstamo por 57.000 millones de dólares.

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