Alberto Fernández denunció cancelación, apuntó contra Milei y habló del peronismo "bajo presión"
Alberto Fernández reconoció “hacérsela más difícil a Axel Kicillof” durante su mandato
Alberto Fernández aseguró haber atravesado un “proceso de cancelación” y un “maltrato mediático que no merecía”, luego de la causa de violencia de género contra Fabiola Yáñez. Dijo que jamás golpeó a su exmujer y que las imágenes difundidas como supuesta prueba son falsas.
El expresidente sostuvo que su teléfono fue entregado con la clave al juez Julián Ercolini y denunció que los chats “fueron manipulados”. "Tuve que pedir que, por favor, me periten mi teléfono porque no lo quería abrir el juez Ercolini. Y lo abrieron y no existen esos chats”, afirmó, y señaló que la actuación del magistrado le genera “vergüenza”.
En el canal de streaming Blender, Fernández señaló que Yáñez “fue manipulada” para denunciarlo, aunque evitó profundizar: “Yo soy cuidadoso de hablar de Fabiola porque ella tiene problemas que yo no quiero traer a la luz pública. Yo lo que quiero es que ella lo explique, que ella lo aclare, simplemente, que todo se aclare”.
En otro tramo de la charla, Fernández respondió sobre los rumores que lo vincularon sentimentalmente con Tamara Pettinato. Definió la versión como un invento mediático y sostuvo que ella es “una amiga" a la que quiere "entrañablemente”. Explicó que el célebre “decime algo lindo” de los videos grabados en la residencia de Olivos durante la pandemia no era para ella, sino para Ernesto Tenembaum. Según su relato, el periodista estaba “tratándolo mal” al aire en ese momento y él le pidió a Pettinato que lo defendiera. “Entonces, ¿‘decime algo lindo’ era para Tenembaum?”, preguntó Rebord. Fernández respondió que sí.
También negó la existencia del supuesto “video del ascensor” filmado en Casa Rosada: “¡No existe ese video, no existe! Porque no sucedió, no porque no se filmó”.
El peronismo, Axel Kicillof y las internas
Consultado por el futuro electoral del peronismo, destacó el rol de Axel Kicillof, a quien calificó como “un buen gobernador, un tipo muy inteligente, muy preparado y un candidato” para 2027. Nombró también a Sergio Massa, Jorge Capitanich, Martín Soria, María Emilia Soria, y a Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi.
Habló de tensiones internas y reconoció haber puesto obstáculos: “Lo que yo no me perdono es que nosotros ayudemos al Gobierno haciéndosela más difícil a Axel”. Ante la repregunta de quién complica al gobernador bonaerense, se limitó a responder: “No me pregunten cosas que todos saben”.
Cuando se le preguntó si la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada estuvo asociada a la frustración con el Frente de Todos, no dudó. “Claro que sí”, dijo, aunque negó que el enojo fuera específicamente con su gestión. Reivindicó haber dejado “la tasa de desocupación más baja de la historia de la democracia, con 5.5”. También reconoció una deuda: no haber logrado recomponer el salario real. Y reclamó que su administración debe ser entendida en contexto: la deuda con el FMI, la pandemia, la guerra en Ucrania y la sequía.