Alberto Fernández pidió respaldo para impulsar el crecimiento y defendió el acuerdo con el FMI "sin ajuste"
El mandatario buscó apaciguar las críticas dentro del propio oficialismo, aseguró que "no habrá" reforma previsional, ni laboral y señaló que el entendimiento con el organismo de crédito internacional no frena la investigación judicial por el endeudamiento del gobierno de Cambiemos. Los diputados y senadores de PRO se retiraron del recinto en medio del discurso presidencial.
El presidente Alberto Fernández inauguró este martes las sesiones ordinarias con una fuerte defensa del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque no brindó detalles del texto, ni despejó las dudas que hay dentro y fuera del bloque oficialista sobre el plan de pagos de la deuda de 44.500 millones de dólares. Se limitó a plantear que “no habrá” una reforma previsional o laboral, así como tampoco “tarifazos”, y remarcó que es necesario continuar con la investigación judicial por el endeudamiento del gobierno de Cambiemos.
Cuando cerca del mediodía el jefe de Estado ingresó al hemiciclo, junto a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, el titular del bloque de la UCR, Mario Negri, lo recibió a los gritos, reclamando que pida un minuto de silencio por el conflicto bélico en Ucrania. Para ese entonces, todas las bancas de Juntos por el Cambio portaban banderas de ese país, a excepción de las de Margarita Stolbizer, Emilio Monzó, Sebastián García De Luca y Domingo Amaya, de Encuentro Federal. “Le pido que me deje empezar por ahí, quédese tranquilo diputado”, retrucó el mandatario, que de inmediato se refirió al tema y homenajeó a las víctimas de la guerra.
Más al fondo y enfocando directo a los ojos de Alberto Fernández, los diputados de izquierda Myriam Bregman, Nicolás Del Caño, Alejandro Vilca y Romina Del Plá exhibían unos carteles con la leyenda “No al pago con el FMI”. No eran los únicos que esperaban precisiones sobre esta cuestión. Por razones diferentes, en el bloque del Frente de Todos y en Juntos por el Cambio también escucharon más que atentos el tramo en el que el presidente recordó que la deuda que contrajo el ex mandatario Mauricio Macri con el organismo de crédito internacional no fue autorizada por el Congreso.
“El dinero que ingresó de ese préstamo no fortaleció las reservas del Banco Central porque fue enteramente utilizado para pagar deuda externa insostenible y financiar la fuga de capitales. No quedó nada del dinero recibido en Argentina. Ni un puente ni una carretera. Sólo nos quedó una deuda externa impagable”, remarcó el presidente, levantando de inmediato los aplausos del bloque del Frente de Todos.
En ese instante, comenzaron los primeros cruces en el recinto con el espacio político que supo liderar Macri. El diputado Waldo Wolff mantuvo un acalorado intercambio con la senadora oficialista Silvina García Larraburu. No fue el único. Más tarde se sumó Juliana Di Tullio, que no dudó en levantar la voz al legislador de PRO Fernando Iglesias, que replicaba cada una de las intervenciones del mandatario. “¡Callate la boca!”, soltó la senadora cristinista, cortándolo en seco.
“Este es el mejor acuerdo que se podía lograr”, aseguró Alberto Fernández. El mensaje estaba dirigido a la oposición, pero sobre todo a la propia tropa. Casi todo lo que siguió después sobre este asunto también. “Es un acuerdo sin políticas de ajuste”, subrayó, y aseguró que “no se acumulará nueva deuda a la ya tomada por el gobierno anterior”, “no habrá una reforma previsional”, ni “una reforma laboral”. Desde los palcos, los referentes de la CGT Héctor Daer, Pablo Moyano y Antonio Caló festejaban. En la bancada oficialista respiraban aliviados.
“Alberto le habló a todos los sectores que conviven en el bloque. A los que están a favor y a los que están en contra del acuerdo. Todos quedaron conformes”, dijo a BAE Negocios uno de los legisladores que integran la mesa chica del Frente de Todos. Máximo Kirchner fue el único diputado de ese espacio que se ausentó, lo que generó más de una suspicacia, aunque en el oficialismo se esforzaron por restarle relevancia al tema. “Se quedó en Santa Cruz por cuestiones familiares”, dijeron desde el entorno del líder de La Cámpora. El senador Oscar Parrilli, mano derecha de Cristina Kirchner, también optó por seguir el acto de apertura desde el sur.
El enojo de PRO
El presidente les dedicó un pasaje especial a los oficialistas que todavía cuestionan al ministro de Economía, Martín Guzmán, por no haber aprovechado mejor la denuncia judicial que hay en curso contra Macri por el endeudamiento. “Este acuerdo tampoco releva al Poder Judicial de avanzar en esa investigación. Los argentinos y las argentinas tienen el derecho de saber cómo ocurrieron los hechos y quienes fueron los responsables de tanto desatino”, dijo Alberto Fernández, desatando el enojo de los diputados y senadores del bloque de PRO, que se retiraron rápidamente uno tras otro del recinto. Los mismos pasos siguió el mandatario porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
La idea fue llevada al jefe de la bancada, Cristian Ritondo, por Iglesias y otros de los diputados autodefinidos como más “duros” antes del acto de apertura. “Si el presidente insiste con agredir a Macri por la deuda, nos vamos”, dijeron desde ese sector en la previa de la inauguración de las sesiones ordinarias. No todos estaban de acuerdo con esa postura, mucho menos quienes revistan en los demás bloques de Juntos por el Cambio. Los legisladores de la UCR, la Coalición Cívica -a excepción de Mónica Frade-, Evolución Radical, Encuentro Federal y hasta el propio Ricardo López Murphy decidieron permanecer en sus bancas. Así, una vez más, quedó a la vista de todos que no sólo el oficialismo debe lidiar con las diferencias internas.
“Si nos pide ayuda no puede estar agrediéndonos con el tema de la deuda”, señaló Ritondo a este diario para justificar la retirada del hemiciclo. Con el mismo espíritu y atento a las divisiones en el bloque oficialista, el senador radical Alfredo Cornejo interpeló al presidente desde su banca: “¡Alberto, no tenés los votos!”.
Uno de los pocos puntos sobre los que el jefe de Estado echó luz en relación al acuerdo con el FMI -el cual ingresaría entre el miércoles y viernes de esta semana- fue el referido a la reducción de los subsidios de los servicios públicos, que todavía genera fricciones dentro de la coalición de gobierno. “En Argentina se acabaron los tarifazos”, afirmó el mandatario.
“Vamos a segmentar los subsidios para lograr niveles de tarifas razonables, con justicia y equidad distributiva para los servicios públicos de gas y electricidad. Por eso, en principio, apuntamos a que el 10% de mayor capacidad económica deje de ser beneficiario de subsidios”, explicó el presidente.
Desde Juntos por el Cambio, en especial los legisladores radicales, señalaron que con “ese ajuste en las tarifas no es suficiente para cumplir con la meta de reducción del déficit”. “No van a hacer reforma previsional, ni laboral, ni achicarán drásticamente los subsidios. ¿De dónde sacarán el dinero? Si van a subir impuestos que no cuenten con nosotros para juntar los votos que le faltan”, dijo una de las espadas parlamentarias de la UCR.