Alberto insta a la unidad, pero clausura la institucionalización del Frente de Todos

Al participar el último sábado en Chaco de un Congreso del Frente de Todos, luego de la institucionalización de esa alianza a nivel provincial, el Presidente convocó a la unidad, mientras que a nivel nacional, resiste un encuentro con Cristina y niega la conformación de una mesa política colegiada.

Como si se tratara de un juego de doble estándar, el Presidente Alberto Fernández participó el último sábado junto al Gobernador Jorge Capitanich, del primer Congreso del Frente de Todos (FdT) tras la institucionalización de esa alianza a nivel provincial, ocasión en la que instó a "construir la mayor unidad posible", mientras que a nivel nacional, resiste un acercamiento con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y se niega a conformar una mesa política colegiada a la que se sienten todos los espacios que conforman la coalición gobernante.

Al participar de ese encuentro, Fernández buscó mandar una tenue señal de acercamiento a los sectores que responden a la titular del Senado, pero no logró acallar las voces que tanto del albertismo, como del cristinismo, vienen reclamando para que ambas figuras sellen la paz en pos de salir fortalecidos de cara a las elecciones presidenciales de 2023.

En ese contexto, el mandatario afirmó el sábado que en el Frente de Todos "no hay enemigos, hay diferencias. Pero hemos aprendido a respetarnos con esas diferencias", al tiempo que pidió que "no dejen que nos dividan".

En la misma línea, remarcó que "un compañero que sale y critica, el tiempo dirá si tiene razón o no, pero es un compañero. No dejen que nos dividan", insistió Fernández.

Lo cierto es que su discurso, lejos está de ir acompañado de gestos que apunten a ponerle fin al debate interno que atraviesa al Frente de Todos en torno al modelo económico del Gobierno, al que, desde varios sectores de la coalición, responsabilizan del mal humor social ante la falta de redistribución, y por la escalada inflacionaria y la perdida real del salario de vastos sectores de trabajadores, los que cada día se ven más empobrecidos.

El pasado 25 de Mayo, al ser consultado sobre si tiene pendiente una charla con Cristina, afirmó que no hará nada "para que esto se rompa, absolutamente nada", tras lo cual, y al referirse a la vicepresidenta, prefirió patear la pelota hacia adelante, al sostener que "ya nos reencontraremos cuando tengamos que encontrarnos y trabajaremos".

Por su parte, fuentes del Gobierno aseguran por lo bajo que el jefe de Estado no está dispuesto a avanzar hacia la institucionalización de la coalición de Gobierno, pese a sus enunciados convocando a la unidad.

Argumentan que ya son varios los espacios de intercambio existentes, al tiempo que aclararan que la conformación de uno nuevo no sumaría, sobre todo teniendo en cuenta "la inviabilidad" de una conducción colegiada.

En el entorno de Alberto le piden que se reúna con Cristina

Sin embargo, y pese a los designios presidenciales, son varios los dirigentes cercanos a este, los que vienen bregando públicamente para que se siente con la vicepresidenta, para ponerle fin a una disputa que no deja de horadar su investidura y el destino de su Gobierno.

Para el caso, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, señaló días atrás que se tienen que "multiplicar todas las mesas de diálogo que hagan falta" y confirmó haber mantenido encuentros con dos de las principales figuras de La Cámpora, como lo son Máximo Kirchner y Andrés "El Cuervo" Larroque.

El reclamo de Katopodis, llegó precedido de las voces del ministro Aníbal Fernández (Seguridad) , del dirigente santafesino, Agustín Rossi y de la diputada nacional, Victoria Tolosa Paz, quienes instaron a que Alberto y Cristina se sienten en torno a una mesa a resolver sus diferencias. 

Entienden que la ruptura del Frente de Todos finalmente le terminaría allanando el camino a la derecha para su regreso al poder, lo que, advierten, conllevaría a la perdida de derechos para los trabajadores.

Fuego amigo contra el Gobierno

En tanto que hoy, el dirigente camionero, Pablo Moyano, señaló que "(al Gobierno) le falta más dureza, sentarse y decirles a los empresarios: 'Viejo ya está, hasta acá se llegó'", porque "no se puede seguir jodiendo con el bolsillo de los laburantes".

"Los empresarios se aprovechan de las discusiones internas del oficialismo y de las operaciones políticas y mediáticas de la oposición", subrayó, y agregó que "la contracara es que la guita que siguen ganando en el campo no se refleja en la canasta familiar porque sigue yendo a las familias Roca, Pagani, etcétera", advirtió Moyano.

El dirigente sindical, también embistió contra el titular de la cartera de Hacienda, Martín Guzmán, al considerar que no sabe "si es el ministro de Economía apropiado para la lucha contra la inflación".

Quién también salió a fijar posición, fue el ministro Jorge Ferraresi (Hábitat), quién al encabezar un acto en Avellaneda para conmemorar los 19 años de la asunción presidencial de Néstor Kirchner, pidió por la unidad en el oficialismo "para que nunca más vuelva el neoliberalismo a la Argentina", y consideró que si el Gobierno pierde el año que viene habrá "persecuciones a los dirigentes populares".

Sin mencionar al Presidente, Ferraesi aseguró que "las verdaderas peleas, las peleas más fuertes, las más desiguales, las dio la titular del Senado con la fuerza de la militancia de la gente".

"Lo importante no es ganar una elección, sino mantener las convicciones y esas convicciones que tenemos que mantener tienen que ver con el camino hacia la utopía", agregó citando a Kirchner.

"Vamos a trabajar para cumplir con el mandato del 2019, pero con la obligación de construir el 2023 con un gobierno nacional y popular que profundice las políticas y ponga a la Argentina de pie", finalizó el funcionario.

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