Argentina cae en el ranking que mide la calidad de sus élites dirigentes
Argentina cayó del puesto 70 al 86 en el índice EQx 2025 sobre la calidad de las élites. El informe atribuye la baja a un modelo extractivo, concentrador y cortoplacista
Un informe internacional elaborado por la Universidad de Saint Gallen, con sede en Suiza, ubicó a la Argentina en el puesto 86 de 151 países en su ranking 2025 sobre calidad de las élites (EQx, por su sigla en inglés), lo que implica una caída de 16 escalones respecto del año anterior. El índice analiza cómo los sectores dirigentes de cada país generan o extraen valor en sus economías, y busca determinar si contribuyen al desarrollo colectivo o solo benefician a sectores concentrados.
El capítulo argentino del informe estuvo a cargo de Pablo San Martín, presidente de la firma de auditoría SMS Latinoamérica. Según el estudio, la degradación en la posición del país responde a un "estancamiento hegemónico" marcado por una disputa entre dos bloques antagónicos, que "se alternan en el poder sin tiempo suficiente para implementar su visión de manera duradera y con resultados efectivos".
"Se han priorizado políticas de muy corto plazo impuestas por la hegemonía de turno en detrimento de cuestiones estratégicas consensuadas", remarca el trabajo.
Cómo quedaron los demásA nivel global, el ranking volvió a ser encabezado por Singapur. Le siguieron Estados Unidos, que escaló del puesto 16 al 2 gracias al impulso económico de la inteligencia artificial, y Suiza. Completan el top ten Japón, Corea del Sur, Qatar, Nueva Zelanda, Alemania, Países Bajos y Reino Unido.
En América latina, Chile está en el puesto 32, Uruguay en el 47.
Entre las economías emergentes, varias registraron retrocesos. Brasil bajó 8 lugares hasta el puesto 72; Turquía, 22 posiciones hasta el 84; Egipto cayó 18, ubicándose en el 102, y Sudáfrica descendió 10 lugares hasta el 127.
El índice EQx se compone de 149 indicadores agrupados en dos grandes dimensiones: poder e influencia política por un lado, y creación de valor económico por otro. Dentro de esas áreas, se evalúan factores como la libertad de prensa, la corrupción, la transparencia institucional, la movilidad social, el acceso a derechos humanos y la equidad de género.
En ese marco, el informe subraya un retroceso en indicadores clave de la Argentina, como el acceso a la información a través de la libertad de prensa, que pasó del puesto 31 en 2024 al 54 en 2025. A su vez, la distribución de la riqueza nacional se concentró aún más: el país cayó del puesto 22 al 139 en el coeficiente de GINI ajustado a la tasa de crecimiento de la riqueza neta.
Las políticas de Milei, bajo la lupaLas políticas económicas recientes del gobierno de Javier Milei también forman parte del análisis. "El principal objetivo público declarado del nuevo gobierno de Milei es reducir la inflación y el tamaño del gobierno", señala el informe, que considera que "el proceso en el que una de las coaliciones de la élite hegemónica asume el control y anula las políticas de los anteriores gobernantes está en marcha y sigue la arraigada tradición política argentina".
Las llamadas “políticas de shock” habrían incrementado la concentración de la riqueza en comparación con 2024. "Tradicionalmente, la élite argentina no ha utilizado su influencia para crear oportunidades de trabajo para los ciudadanos", sostuvo Pablo San Martín. En ese sentido, advirtió: “Esto se ve en el caso de jóvenes con mayor capacitación, quienes eligen desarrollarse en otros países que ofrecen mejores oportunidades”.
Además, señaló que "las tensiones sociales presionarán sobre la inflación y los niveles del tipo de cambio, postergando la implementación de decisiones de más largo plazo tales como inversión educativa, sistemas de salud, soluciones al déficit de viviendas o una reforma tributaria de fondo, que sería el punto de partida para un crecimiento sostenido en beneficio de todos los sectores de la población".
Según el enfoque del índice, las élites de baja calidad son aquellas que agrandan su parte de la torta a expensas del resto. Por el contrario, las elites de alta calidad logran expandir el tamaño total de la economía, beneficiando a toda la sociedad.