¿Atrasar el dólar o acelerar la devaluación?: la encerrona que enfrenta el Gobierno
El FMI pidió acelerar el crawling peg para mantener la competitividad. Pero eso puede presionar la inflación y complicar el funcionamiento de Precios Justos
El FMI señaló que el precio del dólar oficial acumuló un retraso de hasta 20% e insistió en la necesidad de avanzar en una corrección. El Ministerio de Economía se comprometió a acelerar el ritmo de crawling peg para mantener la competitividad. Economistas afirman que la brecha cambiaria hace que la dinámica actual resulte funcional a un exceso de demanda de divisas en medio de una sangría récord del BCRA por la sequía. Pero hay una encerrona para el equipo económico: el riesgo de acelerar la devaluación es sumar presión sobre la inflación o complicar el funcionamiento de Precios Justos.
El Fondo publicó el documento técnico que analizó su Directorio para aprobar la cuarta revisión con Argentina, en donde hubo un pedido por “mejorar la competitividad del tipo de cambio para reducir la brecha cambiaria y aumentar las reservas, ya que la posición externa es más frágil”.
También resaltaron que las reservas brutas se redujeron a menos de 3 meses de importaciones, si se excluyen los swaps, mientras la brecha cambiaria entre el dólar oficial y los paralelos ronda el 90%. “El personal técnico evalúa que la posición externa sigue siendo más débil de lo que implican los fundamentos a mediano plazo y las políticas deseables con una sobrevaluación del tipo de cambio real de entre 10% y 25%”, detalló el organismo.
En ese mismo documento Economía y el BCRA se comprometieron a que el crawling peg se mantenga por encima de la inflación y por debajo de la tasa de interés de política monetaria. El objetivo allí es sostener la demanda de activos en pesos para evitar que una mayor dolarización presione el mercado cambiario.
¿Qué pasa con los dólares?El economista de Romano Group, Salvador Vitelli, estimó que el IPC del primer trimestre finalizó en 21% mientras que el crawling peg fue del 17,7%. Hubo una apreciación real de 2,8% durante el período. “El tipo de cambio quedó durante la gestión de Alberto Fernández por debajo de la inflación: el aumento hasta febrero fue de 244% y 368%, respectivamente. Durante los años electorales suele acentuarse ese proceso”, dijo Vitelli.
Con una brecha cambiaria por encima del 90% esa dinámica resulta un problema por dos vías, según explicó el director de Epyca consultores, Martín Kalos: “Los exportadores tienen menos incentivos a liquidar con un dólar barato y los importadores buscan hacerse de la mayor cantidad de esas divisas rápidamente. Lo que se anticipa es una devaluación después de las elecciones”.
Por su parte, desde Ecolatina comentaron: “La complejidad que impone el frente de los dólares y la necesidad de evitar una mayor apreciación le dejan escasos márgenes de maniobra al Gobierno para aplicar este año la tradicional receta electoral de atrasar el tipo de cambio. Como venimos señalando, no prevemos que se busque desandar el atraso, sino administrarlo, lo cual seguirá siendo funcional a un exceso de demanda de divisas”.
En ese contexto, el BCRA vendió este lunes otros USD259 millones en el mercado de cambios. Si bien hubo un giro para obligaciones negociables de YPF por USD286 millones, la pérdida de reservas por esta vía acumuló USD3.252 millones en lo que va de 2023 según calculó Vitelli, mientras que el primer trimestre había cerrado con un saldo negativo récord.
El FMI sigue de cerca ese proceso y en su último comunicado consignó nuevamente un reclamo al respecto del tipo de cambio. “La tasa de devaluación debería continuar respaldando la competitividad, con acciones recientes para racionalizar el régimen de divisas e impulsar las exportaciones que también ayudan a respaldar la acumulación de reservas”, apuntaron.
En paralelo, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunciará este miércoles un nuevo “dólar agro” en torno a los $300 para impulsar las exportaciones y acumular reservas. Para Pedro Siaba Serrate, Head de Research & Strategy de Potfolio Personal Inversiones (PPI), la espera de los exportadores a ese anunció tuvo que ver con la fuerte venta de reservas de este lunes. También se trabaja para que una parte de las importaciones, particularmente turismo y transporte, estén vinculadas a ese mismo valor para simplificar un poco el esquema cambiario actual.
Dólar, inflación y Precios JustosPero en el Ministerio de Economía saben que acelerar el ritmo de depreciación puede sumar presión a una inflación que en marzo estará en torno al 7% y podría marcar un nuevo récord mensual en el Siglo XXI si supera por mucho esa cifra. También es un problema para sostener el funcionamiento de Precios Justos, que tiene una pauta de aumento del 3,2% mensual y las empresas productoras de consumo masivo comenzaron a advertir atrasos en sus márgenes.
Esto se evidencia en algunas “filtraciones” que detectó la Secretaría de Comercio, como el caso de los aumentos que recibieron los supermercados la semana pasada con incrementos de entre 25% y 40% a través de cambios en plazos de pago, quita de descuentos y bajas de promociones. El otro mecanismo de defensa son los comercios de cercanía, en donde no rigen los programas de precios y la brecha con las grandes superficies es cada vez mayor.
Problema para la próxima gestiónEl precio del dólar será una clave a resolver para el próximo Gobierno mientras el mercado descuenta que habrá una corrección. “Alguien que piensa en una importación hoy no sabe a qué precio va acceder al oficial tras las elecciones. Eso también impacta en la inflación porque muchos precios se fijan al CCL frente a esa incertidumbre”, comentó Kalos.
“La llave la tiene más que nada la próxima gestión. Hay una decisión por tomar, porque todo dólar resulta barato. Si este Gobierno devaluara de una vez 15% o 20% tampoco sería suficiente”, resaltó el economista.
En ese sentido, Pedro Siaba Serrate puntualizó: “Eventualmente puede haber un cambio del Gobierno con una salida del cepo. Creo que todavía falta mucho para que los precios reflejen los tipos de cambios financieros. Una devaluación puede tener un fuerte impacto en la inflación y el Gobierno busca evitar ese costo. Pero hay que tener en cuenta que ganar competitividad sin un ancla fiscal creíble no será suficiente".