A PARTIR DEL LUNES

Aumentan los impuestos a los combustibles: cómo impacta en el precio de la nafta y el gasoil

Para evitar un impacto inflacionario mayor, el Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos que acumulan un rezago de 18 meses

El Gobierno volvió a “diferir parcialmente” la actualización de los ajustes pendientes en los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), aplicados sobre los precios de venta al públicos de las naftas y el gasoil.

De acuerdo con el decreto 617/2025, publicado hoy en el Boletín Oficial, a partir del lunes 1° de septiembre se aplicará un aumento de en las naftas de $10,523 por litro por ICL y de $0,645 por IDC, que totalizan una suba de $11,168 por litro.

Para el gasoil, el aumento será de $8,577 en el ICL ($4,644 en el tratamiento diferencial para la Patagonia y Malargüe), y $0,978 por IDC, completando un ajuste para el mes que viene de $9,555.

 

Impacto variable

 

El impacto en los precios finales será variable, al tratarse de sumas fijas sobre diferentes valores según la marca, el tipo de combustible y la localización geográfica, a lo que se suma la decisión de YPF -la principal compañía del mercado por su participación en el total de ventas- de adoptar la estrategia de micro pricing,  con cambios según las franjas horarias en función de la mayor o menor demanda.

Los impuestos son una de las cuatro variables que se tienen en cuenta para la fijación de los precios de venta de los combustibles, junto a la variación mensual de la paridad cambiaria, la cotización del barril de Brent y los precios mínimos de adquisición autorizados para el biodiésel y el bioetanol.

De esas tres variables, la que se sigue con más atención en las últimas semanas es la del precio del dólar, ya que el valor del Brent se mantiene en niveles inferiores a los USD 70, en tanto los ajustes en los biocombustibles se darán a conocer a mediados de mes y, por lo general, tienen un impacto marginal en el precio total.

 

Al margen de la evolución de esas variables, también entran en la consideración de los analistas del mercado sectorial -así como de los de las cuestiones fiscales- la propuesta aprobada en Diputados de una redistribución de la recaudación de los impuestos a los Combustibles, en línea con los criterios de distribución secundarias de la Coparticipación Federal.

 

La inflación

La razón de esta nueva postergación del aumento impositivo vuelve a ser la de evitar un impacto inflacionario desmedido, en medio de la política oficial de avanzar en una mayor desaceleración de los índices de precios al consumidor.

Ese interés se refuerza en tiempos de campaña electoral, por lo que en el mercado de combustibles se da por sentado que en octubre volverá a darse una postergación en los ajustes, más allá de la formalidad administrativa de señalar en el decreto que “para los hechos imponibles que se perfeccionen desde el 1° de octubre de 2025, inclusive, deberá considerarse el incremento total en los montos”. 

 

Es precisamente por ese motivo que desde mediados de 2020 comenzaron a diferirse los aumentos de los dos gravámenes, en una decisión del entonces presidente Alberto Fernández extendió hasta el final de su mandato.

El presidente Javier Milei diseñó desde el inicio de su gestión un esquema para ir reduciendo la carga impositiva pendiente y, además, aplicar los aumentos en base a una inflación creciente.

Eses esquema se practicó hasta mediados de 2024, pero a partir del segundo semestre Milei repitió la práctica de su antecesor y fue aplicando tanto postergaciones como ajustes parciales.

 

Precio de la nafta y el gasoil: el impacto de los aumentos pendientes

En la actualidad, este proceso de rezagos en la aplicación de los aumentos muestra una acumulación de 18 meses, tal como se indicó en los considerandos del decreto, en el que se precisa que “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir parcialmente los incrementos originados en las actualizaciones correspondientes al año calendario 2024 y al primer y segundo trimestres calendario del año 2025”.

Para tener una dimensión de los aumentos postergados -y que, de no mediar un cambio legislativo o una derogación del impuesto, deberán aplicarse en el futuro- la inflación acumulada en esos 18 meses ascendió al 203,6%.

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