Cannabis: la empresa KCBD y CONICET sellan acuerdo para investigar sus efectos en el cáncer y el dolor
En un acuerdo histórico, que financian el Grupo Olmos y Alfredo Vila Santander, científicos del IMBECU estudiarán el potencial terapéutico de los cannabinoides. El ejemplo de un proyecto público-privado, en favor de la ciencia argentina.
La empresa KCBD formalizó un convenio de colaboración científica con el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU), perteneciente al CONICET y a la Universidad Nacional de Cuyo, con el firme propósito de impulsar investigaciones de alto impacto, centradas principalmente en el potencial terapéutico del cannabis medicinal, informó Mendoza Today.
Este acuerdo estratégico representa un avance significativo para la ciencia argentina y para el desarrollo de la industria del cannabis en el país, consolidando el indispensable vínculo entre el sector privado (en este caso representado por las sociedad de Alfredo Vila Santander y el Grupo Olmos) y el sistema científico nacional para generar conocimiento basado en evidencia.
El acuerdo fue firmado en la estancia El Retiro, en Santa Rosa, por Vila Santander; Roberto Suarez, en representación de Grupo Olmos, y Walter Manucha, director del Instituto de Investigaciones de la Vida, el Medioambiente y el Conocimiento (INBECU). Estuvo presente la intendenta de Santa Rosa, Flor Destéfanis.
La investigación se enfocará en la evaluación de distintos quimiotipos de aceites de cannabis, haciendo especial hincapié en los extractos Tipo II (con una relación equilibrada de THC:CBD 1:1) y Tipo III (ricos en CBD), buscando caracterizar y optimizar su uso terapéutico.
Una de las líneas de trabajo más prometedoras dentro de este proyecto de colaboración es la investigación en cáncer. Los extractos de cannabinoides seleccionados serán utilizados para desarrollar rigurosos estudios preclínicos en cultivos celulares, con el objetivo primordial de analizar su posible efecto anticancerígeno.
Estos ensayos se concentrarán inicialmente en líneas celulares específicas de cáncer de mama y en líneas celulares de riñón, proporcionando datos cruciales que podrían abrir nuevas vías para tratamientos complementarios.
La alianza busca activamente profundizar y complementar el conocimiento científico disponible, aportando datos preclínicos sólidos que refuercen y consoliden el rol del cannabis medicinal como una alternativa terapéutica viable y fundamentada.
Además de los estudios oncológicos, el convenio incluye una línea de investigación específica dedicada al manejo del dolor. Esta área cobra especial relevancia en un contexto global donde existe una abundante y creciente evidencia científica que respalda el uso del cannabis medicinal para tratar el dolor crónico y refractario.
En este marco, el equipo científico se dedicará a evaluar el efecto de distintos perfiles de cannabinoides mediante la cuantificación del óxido nítrico como biomarcador clave, “empleando modelos celulares asociados a la respuesta inflamatoria y la percepción del dolor”.
Este enfoque busca no solo validar su eficacia, sino también comprender mejor los mecanismos de acción de los cannabinoides para el dolor, “asegurando que los futuros tratamientos estén científicamente avalados y sean seguros para los pacientes”.
Vila Santander: “Cannabis 100% medicinal”
Vila Santander celebró el importante convenio alcanzado con el CONICET y destacó que “fortalece el enfoque inicial de su emprendimiento, dedicado casi al 100% para la medicina desde sus comienzos”.
La colaboración permitirá utilizar los productos desarrollados por la compañía KCBD junto con los laboratorios del INVECU para iniciar estudios sobre el tratamiento del cáncer con cannabis, además de investigar sus aplicaciones en el manejo del dolor y la estimulación del apetito.
Vila Santander subrayó que la alianza es crucial porque el CONICET aporta “las herramientas que nos faltan”, incluyendo la infraestructura de 14 laboratorios especializados y la capacidad para realizar pruebas en células y posteriormente en personas”.
El empresario explicó que la decisión de basarse en la ley provincial se debe a que la legislación nacional se encuentra “muy parada” y con trámites colapsados. En contraste, la Provincia de Mendoza “hizo la ley, la aprobó” y ahora se encuentra en la etapa de reglamentación e implementación progresiva.
El compromiso del gobierno provincial con el proyecto se evidenció con una reciente visita a las instalaciones, quedando “fascinados” y con la intención de tomar este emprendimiento como un “modelo de Mendoza”.
Vila Santander también afirmó que, a nivel nacional, poseen el “indoor más grande que hay en la nación” y con instalaciones inigualables en términos de tecnología y medidas de seguridad.
Más allá del ámbito medicinal, el proyecto privado apunta a una diversificación inspirada en el modelo de la industria vitivinícola, incluyendo un fuerte componente de turismo. “El establecimiento se está acondicionando para recibir visitantes, con un museo de arte, un nuevo museo de bodegas y maquinaria antigua, y un museo de carruajes”, precisó.
Adicionalmente, el empresario reveló planes para expandir el negocio hacia la exportación de cannabis para consumo a aquellos países que lo permiten, dado que la exportación medicinal resulta “complicada”. Finalmente, aseguró que la compañía está trabajando en el desarrollo de su propia genética de semillas con trazabilidad, buscando completar “todo el circuito” de la producción de cannabis.
Flor Destéfanis: Cannabis y diversificación de Santa Rosa
A su turno, Destéfanis expresó el “firme apoyo” del municipio al convenio, calificándolo como un proyecto de características “impecables” en términos de profesionalismo y responsabilidad.
También celebró que este acuerdo abra las puertas al mundo académico y científico. En tal sentido, enfatizó la importancia de demostrar el “impacto positivo del cannabis en la salud”, especialmente frente a enfermedades como el cáncer, “utilizando la investigación científica y los resultados concretos para generar un consenso social sobre un tema que históricamente ha generado prejuicios y dudas”.
“Este tipo de iniciativas -agregó Destéfanis- resulta crucial para la diversificación de la matriz productiva de Santa Rosa, un departamento que busca generar proyectos de desarrollo económico más allá de las actividades tradicionales”.
La intendenta santarrosina celebró además que el proyecto en El Retiro incluya, además del cannabis, inversión en ganadería, producción de alfalfa para exportación, ajo orgánico y la próxima apertura al turismo.
Dijo que desde el Municipio, “se ha brindado un acompañamiento constante a la inversión privada con las herramientas disponibles, incluyendo el impulso a la formación de mano de obra especializada. Hace dos años, se estableció la formación de “Encargado Consciente de Cultivo de Cannabis Medicinal” en el IES 9-028, cuyos egresados han realizado pasantías y han sido absorbidos por la empresa, garantizando una oferta de empleo genuino y especializado.
Mirando hacia el futuro, la jefa comunal se mostró optimista sobre el rol del cannabis medicinal en la economía local, especialmente de cara al 2026. Subrayó el avance en la Legislatura provincial y la próxima reglamentación de una ley que busca dar un marco normativo de certeza a estas inversiones en Mendoza.
Este desarrollo se considera “una vía para no depender exclusivamente de monocultivos”, como la vitivinicultura, que está sujeta a grandes fluctuaciones de precios e inclemencias climáticas.
La apuesta por la ganadería, la agricultura diversificada (como el ajo orgánico) y el cannabis medicinal buscan ofrecer a los ciudadanos de Santa Rosa una “mirada de futuro y una esperanza de poder trabajar acá en su lugar y desarrollarse”, completó.
Walter Manucha: “Valor agregado a la comunidad”
Por su parte, el doctor Manucha explicó que el INBECU alberga 19 laboratorios dedicados principalmente a la biomedicina y la salud, abarcando líneas de investigación en oncología, enfermedad cardiovascular, obesidad, desarrollo de fármacos y fitomedicina, un campo donde el uso de plantas en la terapéutica tiene un origen ancestral.
Manucha destacó que este convenio representa “una obligación del sistema científico-tecnológico de devolver conocimiento con valor agregado a la comunidad y al sector socioproductivo”.
El investigador explicó que el objetivo inicial se centrará en lo que se conoce como Estudios de Fase Cero en Medicina. Es decir, se trabajará en modelos de cultivo de células y animales de experimentación, no directamente con pacientes. Este enfoque preliminar busca evaluar rigurosamente la toxicidad, biodisponibilidad y conducta asociada a los compuestos del cannabis, como el CBD y el THC, para determinar la dosis y calidad adecuadas del principio activo.
La finalidad científico principal es romper mitos y dogmas sobre la sustancia a través del método científico y la generación de evidencia, que es fundamental para los futuros tratamientos de dolor crónico y otras dolencias que realicen los médicos.
A propósito, Manucha destacó que cuatro de los 19 laboratorios del INBECU “ya tienen experiencia previa trabajando con cannabis de otra empresa, lo cual facilita el inicio del proyecto”. Puso en valor el compromiso del sector privado en esta investigación que toca aspectos de la ciencia básica y aplicada, y subrayó que, si bien el conocimiento empírico sobre el uso de plantas existe, “el rol de la ciencia es darle robustez y fundamento científico a esos hallazgos, además de generar las alertas necesarias sobre posibles efectos secundarios, dado que el cannabis es una sustancia controlada”.
“La diferencia entre un medicamento y un veneno o un tóxico es simple: la dosis”, enfatizó Manucha. “Por ello, el sistema científico-tecnológico le aporta al sector privado la falencia científica que necesita para asegurar que sus productos cumplan con los criterios, regulaciones y la evidencia necesaria para su proyección futura”, finalizó.