Carlos Presti mueve las piezas antes de asumir: sus primeras decisiones
El designado ministro de Defensa ya arma su agenda inmediata: resolver la crisis de la obra social militar, auditar manejos pasados y negociar compras millonarias en plena era de ajuste
Carlos Presti aún no juró como ministro de Defensa, pero ya actúa como tal. En los hechos, logró su primer triunfo político: imponer sin resistencia a los jefes de las Fuerzas Armadas que lo acompañarán en la gestión. Y al mismo tiempo, prepara medidas de alto impacto en el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), uno de los focos de mayor conflictividad interna.
Un ministro que conservará el uniforme —al menos por ahora
Presti solicitará en los próximos días su pase a disponibilidad. La ley le permite mantener durante seis meses su rango militar, aun ejerciendo un cargo político, y el designado ministro utilizará ese margen para conservar su jerarquía cuando asuma el mando de Defensa el 10 de diciembre.
Ese estatus será clave para nombrar oficialmente a su sucesor en el Ejército. El elegido es el general de división Oscar Zarich, actual comandante de Adiestramiento y Alistamiento. No solo es compañero suyo de la promoción 118, sino un oficial de extrema confianza con el que compartió misiones en distintos destinos del país y el exterior.
Zarich integró el primer batallón argentino de Naciones Unidas en Croacia en 1992, fue jefe de la base antártica San Martín y sirvió en unidades emblemáticas del sur y el norte del país. Es un perfil operativo, con experiencia en escenarios diversos, que en el Ejército leían como un “continuador natural” de la línea de conducción actual.
La Armada logra lo que pedía: el Estado Mayor ConjuntoPresti también alcanzó un equilibrio político dentro de la familia castrense al designar al vicealmirante Marcelo Dalle Nogare al frente del Estado Mayor Conjunto. La Armada reclamaba ese lugar desde hace tiempo y la decisión evitó tensiones innecesarias en la transición.
IOSFA: división, auditoría y un problema que se arrastra hace añosEntre sus primeras decisiones de gestión aparece un frente delicado: el colapsado IOSFA, la tercera obra social más grande del Estado, con más de 600.000 afiliados. La crisis por falta de recursos, tratamientos caros sin cobertura y deudas acumuladas la convirtieron en un foco de quejas permanentes de militares y fuerzas de seguridad.
Presti impulsará una reestructuración profunda: dividir el organismo en dos. Una entidad quedará bajo la órbita del Ministerio de Seguridad para atender a las fuerzas policiales y otro instituto se ocupará exclusivamente del personal militar.
En paralelo, ordenará —junto con la futura ministra Alejandra Monteoliva— una auditoría exhaustiva sobre los manejos administrativos y financieros del IOSFA para detectar irregularidades. En el Gobierno creen que la situación crítica se explica más por "mal manejo de fondos" que por falta presupuestaria.
Compras estratégicas en plena restricción fiscalEl nuevo ministro asume en un momento singular: mientras aterrizan los primeros F-16, avanzan negociaciones para adquirir submarinos a Francia y fusiles a Israel. Todas transacciones que requieren partidas millonarias, y que inevitablemente abrirán una pulseada con el Ministerio de Economía, que exige disciplina fiscal.
Presti deberá sentarse con el Palacio de Hacienda para definir prioridades. Defensa aspira a consolidar un ciclo de reequipamiento, pero el margen presupuestario es estrecho y cada operación deberá justificar su impacto en la estrategia militar de largo plazo.
Un desembarco con control político y desafíos inmediatosLuis Petri ya prepara su salida para asumir en Diputados, mientras Presti arma su equipo y ordena el tablero en silencio. Su llegada combina respaldo interno en las Fuerzas Armadas y confianza del Presidente, que lo eligió como señal de "profesionalismo" en el área.
Pero la agenda que encontrará no será sencilla: deberá recomponer la estructura sanitaria del personal militar, completar el reequipamiento tecnológico, manejar tensiones históricas entre fuerzas y, al mismo tiempo, adaptarse a la política civil sin perder su identidad castrense.
El 10 de diciembre asumirá formalmente, pero su ministerio ya empezó. Y la impronta de sus primeras decisiones deja claro que buscará conducir Defensa con mando directo, disciplina interna y un diagnóstico preciso de los problemas estructurales que arrastra el sector.