Carrió propone que el Ejecutivo pueda acordar con el FMI sin aval del Congreso

Es la tercera vez que desde JxC buscan evitar que el entendimiento pase por el Parlamento. La idea pretende ser un salvavidas para Alberto, Maximo y también para la oposición ante la escasez de apoyo legislativo.

En tiempos de pandemia, la inmunidad contra el default supone una inyección a la que todos los que pueden pretenden sacarle el cuerpo. Por tercera vez en las últimas semanas, desde Juntos por el Cambio surgió una propuesta para intentar evitar el tratamiento en el Congreso del acuerdo con el FMI. Poro primera vez en forma de proyecto, la iniciativa fue presentada por la Coalición Cívica y faculta al Poder Ejecutivo a suscribir en entendimiento sin intervención parlamentaria. 

"Ante la fragilidad actual del país y la incertidumbre que se vive dentro del Parlamento, aportamos este proyecto como una herramienta de última instancia para prevenir un daño mayor y definitivo a la economía: la entrada en default y ser un país inviable", señaló el partido liderado por Elisa Carrió.

En la misma línea, Patricia Bullrich (titular de PRO) había propuesto derogar la ley que ordena el tratamiento legislativo para contraer deuda en el exterior, sancionada durante la actual gestión. Más práctico, López Murphy había anticipado su voto negativo argumentando que no le corresponde al Congreso resolver el tema. Distintos caminos, la misma idea.

"El problema es que todavía ni siquiera hay un proyecto para analizar", señalan desde las huestes de Carrió para justificar la iniciativa que, aseguran, salva al Presidente de la chance de naufragar frente a un tema vital, salva a Máximo Kirchner de tener que oponerse en el recinto a la iniciativa del Ejecutivo y, conceden, salva también a la oposición de asumir buena parte de los costos. 

"No es gratis, hay costos para todos", aseguran al tiempo que, casi en tono de chicana, señalan: "Te la hago fácil, el tema es todo tuyo, resolvelo, tenés nuestro aval para lograr el mejor acuerdo que puedas conseguir".

En los fundamentos del proyecto presentado ayer, aseguran: "Desde el Congreso no se gobierna, allí estaremos para evitar subas de impuestos, para cuidar a los jubilados y para no dejar al país sin la herramienta que necesite para refinanciar sus deudas".

Más allá de las escasas chances de que la iniciativa prospere (por falta de apoyos en oficialismo y oposición), el problema por estas horas es que lo que más escasea en el Congreso son diputados y senadores con ganas de votar positivamente la iniciativa.

El endurecimiento del kirchnerismo frente a los términos del acuerdo, explicitado en general pero aún no traducido en una postura formal, alteró el escenario. Con el oficialismo partido, Juntos por el Cambio se limitó a proclamar que no obstaculizaría el tratamiento. Traducción: vamos a dar quorum y no vamos a votar en contra, pero esperaremos a ver el grado de cohesión del oficialismo para revelar el sentido de nuestro voto.

Los legisladores del riñón de Alberto y aquellos que responden a órdenes directas de los gobernadores son los únicos que se sienten obligados a sentir el paso del sapo por sus gargantas. Así, podría determinar que haya más abstenciones que votos positivos en Diputados. 

Con eventuales 140 abstenciones y 100 positivos, la aprobación en la Cámara baja generaría una señal muy negativa para el país. En el Senado, el riesgo es que directamente la iniciativa naufrague. Queda muy poco tiempo. La letra no aparece y la incertidumbre crece. Carrió tomó nota y propone evitar el mal trago a todos menos a uno. 

Esta nota habla de: