Con el lanzamiento del Bopreal y el fin del SIRA, Caputo celebró la normalización de las importaciones
El equipo de Javier Milei presentó la medida con una cruzada cultural en contra de la política de sustitución de importaciones: "Las importaciones fomentan el crecimiento en Argentina", sostuvieron en Economía
El Gobierno implementó este martes dos políticas conjuntas para restablecer el flujo de importaciones. Por un lado, el lanzamiento de un bono para pagarles la deuda comercial a los importadores, el Bopreal; y, por el otro, el fin del sistema de permisos para las compras externas mediante el SIRA, con licencias no automáticas. De esta forma, el BCRA cancela la deuda contraída con los importadores al no cumplir la promesa de que accedieran a dólares para traer insumos. A la vez, a partir de ahora los importadores podrán comprar al exterior sin restricciones administrativas aunque con los controles fitosanitarios y de seguridad de rutina, más el Impuesto PAIS y los aranceles correspondientes.
En el equipo de Milei, aprovecharon la ocasión para atacar los fundamentos del proteccionismo de las políticas de sustitución de importaciones y remarcaron que la literatura científica respalda que "las importaciones fomentan el crecimiento en Argentina".
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró: "A partir de hoy estamos normalizando el proceso de importaciones que se encontraba absolutamente trabado, generando mayor presión inflacionaria y desabastecimiento. Por el lado del stock, con la emisión del nuevo bono Bopreal, que ayudará a los importadores a saldar sus obligaciones atrasadas"
Y agregó: "Por el lado del flujo, hoy, después de 15 años, dejan de existir las SIRA y cualquier otro permiso de importación. La burocracia estatal ya no tendrá el poder de decidir quién importa un bien y quién no. Esta medida tiene un impacto directo en las Pyme, que van a tener previsibilidad en sus operaciones, ahorrando tiempo y costos, ya que van a tener certeza a la hora de importar. A partir de hoy se podrá importar sin cupos ni prohibiciones de productos".
En efecto, los Bopreal son tres series de títulos públicos de estructura compleja, pagaderos en dólares entre el 30 de junio de 2025 y el 31 de octubre de 2027 y adquiribles con pesos que solo podrán suscribir los importadores a los que el BCRA les postergó el acceso al MULC pese a tener la habilitación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA). Y aunque la suscripción en el mercado primario comenzó este martes, los incentivos para su compra persisten hasta el 31 de enero, con el aliciente adicional de que podrán ser utilizados para la cancelación de impuestos y cargos aduaneros a tipo de cambio mayorista por su valor nominal. El BCRA apunta a la creación de un mercado secundario para que otros importadores y exportadores los demanden e incrementen su paridad.
Por su parte, la eliminación del SIRA implicó el fin de la administración del ingreso de bienes con licencias no automáticas, es decir, cuyos permisos de importación están convenidos con los países socios que pueden ser regulados por la autoridad nacional. En su lugar, lo reemplazará el Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI), un registro del flujo comercial que ingrese al país. La economista y diputada del Pro, Daiana Fernández Molero, apuntó que la medida no cambia las condiciones de comercio exterior ni la apertura económica, sino que consiste en "quitar una medida discrecional que le daba muchísimo poder a un burócrata y fomentaba la corrupción". En este sentido, el presidente de CAME, Alfredo González, dijo que espera que "este nuevo instrumento facilite la operatoria de las pymes importadoras de insumos".
Desde el equipo de Caputo, enfatizaron la correlación entre las importaciones, la producción y el crecimiento económico y apuntaron a la evidencia científica económetrica “como el trabajo de Titus O. Awokuse de 2008, que prueba que las importaciones fomentan el crecimiento en Argentina”. En sentido opuesto a las políticas desarrollistas que buscar proteger a la industria nacional de las importaciones como estrategia de crecimiento y de promoción de la inversión, agregaron: “Las importaciones no implican una pérdida de dólares, en la medida que se puedan direccionar hacia la producción y exportación, esto genera un saldo económico superavitario”.
Además del saldo de comercio exterior, al desarrollismo en sus distintas versiones de políticas de sustitución de importaciones, lo que le interesa conseguir es una curva de aprendizaje empresario y laboral que genere competitividad internacional y sinergia en las cadenas de valor locales para incrementar el empleo calificado de mayor productividad y mejores salarios por su efecto sobre el bienestar social, aunque el resultado haya sido ciclos de restricción externa, devaluación, recesión y reactivación. Por el contrario, para el liberalismo esto no necesariamente es deseable, y en todo caso, se logra a fuerza de competencia en un contexto de apertura económica.