Con sombrero de optimista, Georgieva espera que "este sea el último programa de la Argentina con el FMI"

La titular del Fondo reveló en Washington que negocia con EEUU, el Banco Mundial y el BID un paquete de auxilio y advirtió que el desafío central sigue siendo acumular reservas

La escena se repite, aunque esta vez la jefa del FMI eligió ponerle un tono distinto. Kristalina Georgieva habló en Washington, frente a un auditorio del Milken Institute, y soltó una frase que quedó retumbando: “Si me pongo mi sombrero de optimista, tal vez pueda decir que podría ser el último programa del FMI con Argentina”.

Detrás de esa declaración conviven gestiones urgentes y viejos fantasmas. El Fondo, Estados Unidos, el Banco Mundial y el BID discuten contrarreloj un paquete de auxilio para el gobierno de Javier Milei. Georgieva lo confirmó a Reuters y deslizó que habrá “decisiones en breve”. Si bien una opción en estudio es que Washington transfiera a la Argentina parte de sus Derechos Especiales de Giro (DEG), modalidad ya usada con Qatar en 2023, la preferencia de Estados Unidos, según fuentes, sería proveer una línea de swap (intercambio de divisas) en lugar de una transferencia directa de fondos.

 

Entre Washington y Buenos Aires

Mientras la funcionaria hablaba de disciplina fiscal y acompañamiento social, Luis Caputo seguía en la capital norteamericana con su equipo. El ministro de Economía intenta avanzar en un apoyo que podría incluir un swap de USD 20.000 millones con el Tesoro estadounidense.

En paralelo, el Banco Central debió vender más de USD 1.600 millones en apenas seis ruedas para contener al dólar, según cálculos de operadores. En Buenos Aires, el mayorista cerró en $1.430 y los analistas coinciden en que la estrategia oficial apunta a aguantar hasta las elecciones legislativas del 26 de octubre. “Después de los comicios, podría emerger un esquema más flexible, con menor tasa real y un tipo de cambio más libre”, anticipó el economista Gustavo Ber.

 

Ajuste y legitimidad

En su exposición, Georgieva advirtió que la clave no está solo en las reservas sino en el respaldo social. “El éxito va a depender de lograr que la gente acompañe”, dijo. Recordó casos de Europa Central donde ajustes drásticos en salarios y jubilaciones fueron aceptados porque la población confió en sus líderes. Admitió, sin embargo, que todavía no existe una fórmula clara para lograr ese acompañamiento.

 

El sueño de la autonomía

La directora gerente insistió en que su aspiración es que la Argentina no dependa más del Fondo. “Mi sueño es que Argentina se valga por sí sola. Tiene todos los ingredientes para prosperar. Lo que le faltaba era en el ámbito político”.

En un clima de tensión cambiaria y negociaciones cruzadas, la frase del “sombrero de optimista” busca instalar la idea de un final de ciclo. Pero, por ahora, lo que persiste es la espera: definiciones que llegan desde Washington y un electorado que votará en menos de tres semanas con el dólar en el centro de la escena.

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