Consumo, salarios y desigualdad
El año 2024 comenzó con caídas estrepitosas para el consumo en Argentina. Los indicadores de canasta de Scentia marcan, para junio de 2024, una caída interanual en volumen de 12,3% para este mes y de 10,1% en el acumulado del año. Nielsen registra números todavía más altos de caída, que se encuentra muy fuertemente concentrada en los comercios más chicos (kioskos y almacenes).
Si al panorama de consumo de canasta, sumamos los indicadores de CAME, vemos una caída acumulada en 2024 de 17% para las compras minoristas. Los despachos de cemento caen 32,8% interanual en junio (CAMARCO). Los shoppings registran una caída de 17,7% hasta el mes de mayo, a precios constantes (INDEC).
Los números anteriores no son caídas menores, propias de los vaivenes económicos de Argentina, sino caídas equiparables con el panorama del año 2002. En ese año, las caídas del consumo masivo comenzaron en el orden del 19% en volumen, y comenzaron a remontar a mediados de año, después de la implementación del plan Jefes y Jefas de Hogar, por parte del entonces presidente Eduardo Duhalde.
El momento de la historia reciente argentina más comparable con el actual, sólo logró remontarse con una inyección de dinero en la base de la pirámide. ¿Qué elementos existen hoy para que la recuperación comience a concretarse? ¿Es una V, una U, una pipa de Nike, o una L?
Caída de ingresos en el Gobierno de Milei
Para hablar de consumo en este contexto, necesitamos primero hablar de ingreso. A principios del mes de junio, el presidente de la nación Javier Milei dijo en una entrevista a la BBC, que los salarios habían empezado a ganarle a la inflación en el mes de mayo. No mentía.
De hecho, si comparamos los indicadores de RIPTE con los de IPC, el salario registrado (base RIPTE, que no es representativa de todos los salarios registrados de Argentina), comenzó a ganarle a la inflación en el mes de marzo. Sin embargo, todavía no logran recuperarse del fuerte golpe de los meses de diciembre y enero, con inflaciones por encima de los 20 puntos. En este sentido, los puntos ganados respecto de IPC en marzo, abril y mayo, aun no logran recuperar la situación de noviembre del año pasado.
Sin embargo, y más allá de las observaciones de RIPTE, los indicadores muestran un esquema que preocupa más en el mediano y largo plazo. La publicación de INDEC de la situación salarial al mes de mayo, dejan en evidencia que el RIPTE y el salario formal en general, ya no puede seguir siendo un punto de referencia para la situación económica de un hogar promedio en Argentina. Hasta el mes de mayo 2024, el IPC registraba un incremento de 71,6% en el acumulado del año, mientras que los salarios registraban un aumento de 73,6%, es decir, dos puntos más que el IPC.
Sin embargo, ese 73,6% no es una media justa. El salario privado registrado crece un 81,5%, mientras que el salario de empleados públicos lo hacía un 66,7%, y el de empleados no registrados, un 55,6%. En otras palabras, quienes le ganan a la inflación son sólo los que cuentan con un salario privado registrado, que es menos del 40% de la masa total de trabajadores del país.
Distribución del ingreso
Siguiendo el punto anterior, en el último informe de INDEC sobre la distribución del ingreso, se puede observar una clara transferencia de capital de la base de la pirámide hacia la punta. Si comparamos el primer trimestre de 2024, con el primero de 2023, o con el último de 2023, la tendencia es la misma: Una mayor concentración de capital en los sectores de mayor ingreso, a costas de una descapitalización en los deciles bajos y medios de ingreso.
En el último trimestre de 2024, el 20% más rico del país concentraba el 49% de la riqueza, mientras que en el primer trimestre de 2024, el mismo 20% concentra el 51%. De la misma manera, el 50% más pobre pasó de un 21,2% de concentración a un 19,4% en los primeros 3 meses del año.
Se suman entonces dos efectos claves para interpretar el panorama: Salarios que empiezan a recuperarse de a poco, pero sólo entre aquellos que perciben un ingreso formal, mientras los más informales pierden margen. Esto desencadena un proceso de profundización de una desigualdad que ya era muy alta en la Argentina de los últimos años.
Hablar de números generales es cada vez menos representativo de la realidad en Argentina. En este sentido, el eterno debate sobre la U, la V o la pipa de Nike, quizás encuentre una realidad demasiado fragmentada para formular una única forma para la curva de recuperación. En este sentido, es posible que los hogares del decil más alto de ingreso, sostengan parcialmente el consumo, que la base debe recortar cada vez más. Dicho de otra forma, la recuperación del 10% más rico quizás se le parezca a una pipa de Nike. Sin embargo, la base no pareciera encontrar su piso, y su tendencia pareciera ser más parecido a una L.
¿Qué puede pasar hacia adelante? Lo que es seguro, es que para que la recuperación exista, la base tiene que crecer. Si la economía no registra crecimiento, es muy posible que el consumo no lo haga tampoco. La gran apuesta del gobierno para este punto, pareciera ser la inversión extranjera. La gran pregunta entre quienes estudiamos un consumo que no encuentra su límite de caída, es si esa inyección al crecimiento, vendrá acompañado de políticas que vuelvan a fortalecer los ingresos de la base de la pirámide, absolutamente necesaria para que el consumo se recupere.
* Ingeniera Industrial especializada en consumo masivo