Coronavirus, David Copperfield y la deuda argentina
"Hay un lugar seguro dentro de cada tornado. Mi trabajo es encontrarlo." No encuentro mejor palabra que un tornado para ejemplificar qué está sucediendo, y no encuentro mejor personificación de quien lo dijo -David Copperfield- porque para sacar al mundo y a la Argentina de esta situación, hará falta magia e ilusionismo para que la rueda vuelva a girar.
A pesar de venir de familia de médicos, no lo soy. Ni epidemiólogo. Ni experto viral. Pero como ingeniero y economista mi vida pasa tratando de decodificar eventos y ayudar a las personas y empresas a reaccionar adecuadamente ante las estimaciones de riesgo. Vaya aca mi granito de arena para tratar de apoyar al Gobierno de nuestro país.
La crisis del coronavirus es diferente de las anteriores porque golpeó a los gigantes económicos todos de una vez, afecta a muchos sectores en forma simultánea, no es una crisis crediticia, ni bancaria, ni cambiaria. Y no es producto de una recesión repentina
Las crisis económicas más estudiadas comienzan en un sitio. Una de las partes más difíciles de lo que sucede es desde dónde arranca. Mercados mundiales en máximos históricos, con un sentimiento de complacencia generalizada de que nada malo puede pasar. Argentina está dando los primeros pasos con una estrategia pocas veces vista en su historia: una responsable administración de los limitados recursos, aunque ahogada en deuda y con 4 de cada 10 de sus habitantes sumido en la pobreza. Hay que utilizar medidas costosas pero rápidas para garantizar el flujo de dinero y que este continúe circulando
Se cierran universidades y escuelas, se cancelan actividades deportivas y reuniones públicas, las personas acaparan suministros, los viajes se ven severamente limitados, las bolsas se desploman y la actividad comercial se está volviendo loca. Las personas piensan que podrían ser los siguientes en enfermarse y, lo que es peor, transmitir el virus a los padres o niños pequeños.
Esto no va a cambiar en el corto plazo. No hay vacuna y a pesar de que la gran mayoría de las personas sobrevivirá al nuevo virus, el riesgo de propagarlo a quienes no lo hagan es un riesgo demasiado alto.
Manejo de recursos limitados
Todos estamos preocupados por el coronavirus. Pero hoy ya derivó en pánico y paranoia colectiva. Lo devastador de la misma es que escapa y ciega lo racional y las reacciones tomadas pueden no estar bien fundadas. A estos niveles aún no llegó la Argentina, pero es inevitable y hay que emplear cada minuto de tiempo para ver cómo manejar los ya limitados recursos, los cuales a la vista de lo que está ocurriendo con los precios de los commodities en el mundo, son aún más bajos.
Dada la naturaleza transitoria del shock, los gobiernos, y Argentina en particular, deberán centrarse en "mantener las luces encendidas" utilizando medidas costosas pero rápidas para garantizar el flujo de dinero y que este continúe circulando. El tema muy complejo y da para largo. Voy a hacer unos pocos comentarios y estoy a disposición para quien quiera profundizar el tema. Te puede interesar
Sobre la incertidumbre inherente y el riesgo sistémico
Me detendré solo a explorar este aspecto. El virus ha golpeado la "máquina" económica mundial en varios lugares al mismo tiempo. A riesgo de simplificar las cosas vivimos en un mundo completamente interrelacionado donde conviven hogares, empresas y gobierno. Los hogares poseen capital y mano de obra, que venden a las empresas las cuales lo utilizan para hacer cosas que luego los hogares compran con el dinero que les dieron las empresas, completando así el circuito y manteniendo la economía en marcha.
El rol de un gobierno en este momento es entender que para que la economía continúe funcionando esta solo lo hará mientras el dinero sigue fluyendo por el circuito ya que la interrupción del flujo en cualquier lugar provocará una desaceleración en todas partes. En Estados Unidos, con recursos infinitos (y la máquina para imprimir dólares) todo es más sencillo.
Hay que aprovechar esta gran posibilidad que está dando el mundo y el mercado para lograr una gran quita de deuda. Para Argentina, es distinto. Estos son tiempos inciertos que requieren liderazgo político, financiero y económico con experiencia, creatividad y una mano firme para administrar eficientemente dichos recursos.
En mi columna para BAE Negocios del 25 de febrero "Una oportunidad histórica para arreglar la herencia de Macri" evidencié no sólo quiénes son los tenedores de la deuda, sino que mostraba los distintos tipos de default que tuvo Argentina en su pasado reciente.
A la vista de lo que está sucediendo, este es sistémico y se esta pareciendo cada vez más al de 1982, donde no solo Argentina defaulteó sino también Brasil y México por un riesgo sistémico producido por tasas de interés en Estados Unidos a niveles cercanos al 20%.
Hoy estamos nuevamente ante un riesgo sistémico, distinto, pero donde la posibilidad de mayores quitas apoyadas por las mayorías es enorme. Hay que aprovechar esta gran posibilidad que está dando el mundo y el mercado para lograr una gran quita de deuda y, responsablemente hacer las reformas necesarias para no volver a caer en este problema.
Si, es esto lo que tiene que hacer Argentina: íllamar a David Copperfield!