Crece la oferta y el descanso eterno es cada vez más económico en el cementerio de la Recoleta
En los últimos dos años, el valor de los nichos a perpetuidad cayó 35 por ciento
Recorrer el cementerio de la Recoleta conserva su glamour, pese a que cada vez son más las bóvedas abandonadas y en venta. Las nuevas generaciones ya no quieren seguir la tradición familiar, prefieren ir a parques privados o invertir el dinero. La oferta crece y los valores para el descanso eterno son cada vez más económicos.
Acceder a una bóveda en el mismo cementerio que descansan los restos de Eva Perón, Domingo Faustino Sarmiento o el general Manuel Dorrego pueden ir desde los US$25.000 a los US$80.000. Aunque en la inmobiliaria Kerr aseguran que por US$10.000 alguna se consigue. Depende el estado y si es de mármol, granito o si la hizo algún prestigioso arquitecto. Los impuestos municipales anuales alcanzan los $905 el metro cuadrado.
Los nichos a perpetuidad que hace dos años cotizaban US$5.500 hoy bajaron a US$3.500. El costo de un cuidador que en 2017 era de $200 a $600 mensuales hoy va de los $2.000 a los $3.500 y si la bóveda está vacía, la tarifa por cuidarla es de $1.500.
La cremación de un ataúd grande vale $3.600, si se le suma el traslado en furgón a la bóveda hay que sumar $1.560. Eso da un total de $5.160. Si se trata de un ataúd chico o una urna, la cremación baja a $1.480, más $890 del traslado: un valor total $2.370. Si el traslado con crematorio es a un nicho los valores bajan a la mitad.
Los cuidadores se quejan, porque la gente mantienen cada vez menos las bóvedas. "Por más apellido importante que tengan, prefieren ahorrar y mandan a las mucamas a limpiar las bóvedas", cuenta un empleado que prefiere no dar su nombre.
En internet y en diferentes sitios como Mercado Libre o ZonaProp hay una buena oferta de bóvedas, no tanto de nichos. Los valores dependen de la ubicación: en general se prefiere que las bóvedas estén cercanas a la puerta principal y en calles anchas.
Los vecinos cercanos también son importantes, no es lo mismo estar cerca o no de la bóveda de Evita, la más visitada. Cuenta la leyenda que por un espacio vecino se llegó a pagar US$250.000.
A 15 metros de la entrada, los ex dueños del Italpark venden una bóveda a US$80.000. Está en la calle principal y permite hasta 20 catres. Se encuentra justo al lado de la "dama de blanco" que pasea por las noches.
Por US$59.000 se ofrece una excelente bóveda con capilla "Rodolfo Rivoire", de 74 metros cuadrados, ubicada próxima a la entrada principal. Comparte cuadra con bóvedas de importantes personalidades como Angel Justiniano Carranza, Alfredo Palacios y Alejandro Shaw. Frente de granito gris en buen estado y puerta de hierro, reza el aviso de ZonaProp.
Kerr Propiedades ofrece una bóveda de US$25.000 chiquita y sin escalera. "Hay bóvedas desde US$10.000, pero una bóveda promedio cuesta US$40.000. Esas son las más buscadas con uno o dos subsuelos y capilla. La compra la gente mayor. En general, apenas se abren las sucesiones, los herederos las venden, prefieren cementerios de paz", informan.
Cuidadores y vendedores coinciden que no hay muchos compradores en vista, por eso los valores están cada vez más bajos. La gente aprovecha las altas tasas de interés e invierte en otros instrumentos. Más vale comprar algo en buen estado, porque para cualquier arreglo no hay albañil que valga: es obligatorio llamar a un arquitecto de patrimonio histórico.
Los que siempre van y preguntan son las personas mayores, los jóvenes sólo se acercan para tasarlas y ponerlas a la venta. "En mi familia decidimos unificar todo, por eso vendemos la bóveda. Preferimos ir a visitar a los fallecidos a un entorno más rodeado de verde", dice Javier Férnandez que pide U$S55.000 por una bóveda ubicada en la calle principal.