Paridad en la Macro

Crecimiento y obstáculos en la industria: un panorama sectorial

La actividad industrial mantiene cifras positivas frente a 2022, pero registró una caída en términos mensuales. Si bien el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) de mayo, publicado por el INDEC, marcó un aumento interanual de 1,1%, es importante destacar que la realidad interna de las actividades industriales es muy diversa.

El escenario macroeconómico actual, con las dificultades que conlleva, impacta en las actividades industriales en diferentes grados. Los controles de cambio cada vez más estrictos debido a la escasez de dólares generaron inestabilidad cambiaria e incertidumbre entre los industriales.

La administración del comercio exterior, que busca frenar la salida de dólares, también generó medidas contradictorias. Por un lado, la gestión del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) dificulta el acceso a insumos importados, lo cual preocupa desde fines del año pasado, especialmente por la falta de suministro de productos que no se fabrican en el país y que son indispensables para mantener la producción. Sin embargo, en algunos casos, el control de las importaciones funcionó como una protección temporal para la industria nacional, reduciendo la competencia de los productos importados y fomentando la producción local.

¿Por qué crecen algunos sectores?

Entonces, ¿por qué algunos sectores crecen mientras otros caen? Según el IPIM, el sector siderúrgico fue el principal impulsor del crecimiento industrial, con un aumento interanual del 9%. Esto se debe a una baja base de comparación contra abril de 2022 y al aumento de la demanda por parte de la industria automotriz y el sector de energía, dos actividades que mantienen una tendencia de crecimiento sostenido.

En el sector automotor, según datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), se registró un incremento de 23% interanual durante los primeros seis meses del año. En este período se fabricaron alrededor de 52.000 vehículos más que en el mismo lapso del año anterior, que fueron destinados tanto al mercado interno como a la exportación.

Las exportaciones de vehículos aumentaron un 9% interanual en términos de cantidades, mientras que las ventas a concesionarias se incrementaron un 14% y los patentamientos de vehículos lo hicieron un 12% durante la primera mitad del año, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

El sector automotor mantiene su tendencia de crecimiento impulsado por dos medidas que se implementaron en 2021: un acuerdo de incentivos para las exportaciones de la industria automotriz que establece una alícuota del 0% para las exportaciones incrementales y la promulgación de la Ley de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz. Además, el gobierno de Brasil firmó el 5 de junio una medida provisional para apoyar a la industria. El programa beneficia al sector automotor y se incluye en el plan de reducción de precios para los vehículos producidos en Argentina que cumplen con los requisitos de sustentabilidad y autopartes del Mercosur.

El sector de refinación de petróleo también experimentó un crecimiento de 4% interanual, impulsado por el avance de la actividad en el sector de petróleo y gas en Vaca Muerta.

Sin embargo, no todos los datos son positivos. El sector de maquinaria y equipos fue uno de los más afectados, especialmente debido a la fabricación de maquinaria agropecuaria. Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la producción de maquinaria agrícola cayó un 9,4% en comparación con abril de 2023, acumulando ocho meses consecutivos de descensos interanuales. Este sector se vio seriamente afectado por la sequía, lo que se refleja en una disminución de las unidades producidas y vendidas de cosechadoras, pulverizadoras autopropulsadas, sembradoras y ciertas líneas de implementos.

Otros rubros relacionados con la actividad agropecuaria también sufrieron los efectos de la sequía. La producción de alimentos y bebidas experimentó una disminución de 1,2% en abril y una variación nula en mayo. Al interior del sector, las actividades más afectadas fueron la molienda de oleaginosas (12%), la elaboración de vino (12%) y la producción de yerba mate, té y café (9%).

En resumen, Argentina cuenta con una economía diversificada en términos de sectores industriales y cada uno presenta su propio comportamiento. La volatilidad en el tipo de cambio y las distorsiones económicas pueden tener impactos positivos o negativos, dependiendo del contexto y de las oportunidades de mercado.

Estas condiciones pueden ser aprovechadas estratégicamente en algunos casos, mientras que en otros pueden generar consecuencias adversas. Sin embargo, las pymes son las más perjudicadas debido a su menor capacidad de negociación y a las dificultades para acceder a insumos importados y financiamiento. En este sentido, es necesario considerar el desarrollo industrial como una política de cambio estructural que fomente la articulación y el fortalecimiento entre los diversos sectores.

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