Diciembre podría tener una inflación menor a la de noviembre, pero mayor al 2%
Se conseguiría la primera desaceleración mensual en siete meses y el año finalizaría con el menor índice desde 2017
El rebrote inflacionario de la segunda mitad de 2025 descolocó la mayoría de las previsiones, que luego del 1,5% registrado en mayo descontaban índices de precios en el mismo orden para el resto del año.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, aventuró el 10 de junio que "si la inflación empieza con uno este mes o el que viene, o con cero en tres meses, se verá”, un pronóstico que la realidad e encargó de echar por tierra, con un 2,1% de IPC, precisamente tres meses después de ese vaticinio.
La disparada en la cotización del dólar y el enrarecimiento típico de las campañas electorales hicieron su aporte, con un impacto directo en los precios de los alimentos, a lo que se sumó un comportamiento atípico para cualquier oficialismo que se recuerde, ya que en esta oportunidad no se abandonaron los periódicos ajustes en las tarifas de los servicios públicos.
Al 2,1% de inflación de septiembre le sucedió un 2,3% en octubre y el jueves 11 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el índice de noviembre, para el que la mayor parte de las consultoras esperan un nivel igual o superior al del mes precedente.
Buenas y malas
Con este telón de fondo, las proyecciones para diciembre coinciden en anticipar una inflación levemente inferior a la que se espera para noviembre, aunque aún por arriba del piso del 2% que no se pudo perforar en todo el tercer cuatrimestre.
El resultado que se prevé da lugar a varias lecturas, destacándose entre los factores negativos que la pauta del 24,5% para todo el año establecida entre los supuestos macroeconómicos para elaborar el proyecto de ley de Presupuesto 2026 será imposible de cumplir, por no señalar el 18,3% que se había previsto en el proyecto presentado el año pasado y que no llegó a ser tratado en el Congreso.
El lado positivo es que con una inflación que podría ubicarse entre el 30% y el 31%, pasaría a ser el menor índice de los últimos ocho años, después del 24,8% de 2017.
Los precios del rubro Alimentos y bebidas -el de mayor ponderación en el total del IPC- tuvieron un alza en la primera semana que va del 0,7% en la estimación de LCG al 1% en las de Analytica y Econviews, que coinciden en una desaceleración respecto del desempeño de noviembre.
En ese sentido, el promedio móvil de las últimas cuatro semanas (en la que naturalmente la participación de noviembre es mucho mayor a la de diciembre) fue del 2,8% para Analytica, 3,6% para Econviews y 3,7% para LCG, porcentajes sustancialmente mayores a los esperados como inflación general para el último mes del año.
"Si bien para diciembre todavía esperamos un nivel de inflación mensual por encima del 2%, creemos que a partir del 2026 se retorna al proceso de desinflación y que incluso para finales de año podría rondar ya por debajo del 1% mensual”, sostuvo al respecto Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.
La carne siempre está
Por su parte, en Analytica se proyectó una suba del 2% para todo diciembre, coincidiendo con el resto de las estimaciones en la alta incidencia que viene teniendo el aumento de la carne en los últimos días.
Para LCG, los cortes cárnicos tuvieron en la primera semana del mes un incremento del 0,8%, que trepó al 2% en la medición de Analytica y al 2,2% en la de Econviews, con una incidencia que en el caso de la entidad presidida por Ricardo Delgado representó el 60% del total de la inflación de alimentos del período.
Los precios en 2026
Las proyecciones para el año próximo dan cuenta de una desaceleración respecto de los niveles actuales, aunque no hay previsiones que coincidan con el 10,1% con la que se elaboraron las variables del proyecto de ley de Presupuesto.
Además de la atención puesta en la paridad cambiaria y el mantenimiento del equilibrio fiscal, con el compromiso oficial de no emisión, hay otros aspectos que incidirán en las variaciones de precios de 2026.
El Gobierno anticipó dos medidas de impacto considerable en los precios de los servicios públicos, como la finalización de la segmentación tarifaria en los servicios de energía eléctrica y gas natural por red, y la aplicación de todos los aumentos pendientes de los impuestos a los Combustibles.
Ambas medidas podrían tener incidencia en los precios que los consumidores pagan por esos servicios que, además, son un componente importante en la estructura de costos de gran parte de los bienes que integran el IPC.