El BCE llevó sus tasas a su mayor nivel desde la creación del euro
Los intereses se ubican ahora en un arco del 4% al 4,75%, un récord para el bloque, que afronta un futuro difícil, con inflación persistente y posible estancamiento económico
El Banco Central Europeo (BCE) volvió a subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, el cuarto incremento seguido de esta magnitud y el décimo consecutivo desde que en julio del año pasado comenzó a encarecer el precio del dinero, que llega de esta manera al 4% anual para la tasa de depósitos, un récord desde la creación de la moneda común.
Por su parte, el tipo principal de refinanciación escala al 4,5%, una marca que no se alcanzaba desde hace mayo de 2001, y la facilidad marginal de crédito (ventanilla de emergencia donde acuden los bancos a pedir liquidez) llegó al 4,75%, una cota a la que no se llegaba desde fines de 2008.
El BCE dio a entender que luego de la suba de hoy pausará el endurecimiento de la política monetaria, que llevó a la desaceleración de la economía de la eurozona, incluyendo una posible recesión de Alemania, la mayor potencia industrial del bloque.
"Sobre la base de su evaluación actual, el Consejo de Gobierno considera que los tipos de interés oficiales del BCE han alcanzado niveles que, mantenidos durante un período suficientemente largo, contribuirán sustancialmente al retorno oportuno de la inflación al objetivo", señala el comunicado del BCE.
Previsiones
"Las futuras decisiones del Consejo de Gobierno garantizarán que los tipos de interés oficiales del BCE se fijen en niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario. El Consejo seguirá aplicando un enfoque dependiente de los datos para determinar el nivel apropiado y la duración de la restricción. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre las tasas de interés se basarán en su evaluación de las perspectivas de inflación a la luz de los datos económicos y financieros entrantes, la dinámica de la inflación subyacente y la fortaleza de la transmisión de la política monetaria", añade la nota del Consejo con su resolución.
El BCE también actualizó sus previsiones macroeconómicas para la eurozona, que solo crecerá un 0,7% en todo 2023, cuando la previsión anterior era dos décimas superior. Para 2024 el pronóstico del PIB baja cinco décimas hasta el 1% y para el 2025 pasa a ser del 1,5% (antes 1,6%).
Por contrapartida, subieron las estimaciones de inflación, esperando un índice de precios al consumidor (IPC) general medio del 5,6% para este año, dos décimas más alto que lo anticipado en junio. Para 2024 se anticipa un 3,2% (frente al 3% previo).
Estanflación
A diferencia de las subas anteriores, esta vez no estaba tan claro que el BCE volviera a elevar los tipos. "Podemos subirlos o podemos mantenerlos" en septiembre, había dicho la titular de la entidad, Christine Lagarde, en la habitual rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del mes de julio. El BCE dejó la posibilidad en el aire de hacer una pausa (al igual que la Reserva Federal estadounidense en junio) que, sin embargo, no se concretó.
Y es que el banco central europeo se enfrenta a un escenario complicado: mientras la inflación en la zona del euro continúa por encima del 5%, la actividad económica empieza a contraerse y los datos preliminares anticipan una caída del producto interior bruto (PIB) en el tercer trimestre, lo que prefigura una estanflación (estancamiento económico y alta inflación) en el horizonte cercano.
El BCE tiene como objetivo situar la tasa de inflación alrededor del 2%. Una meta que actualmente parece lejana, pues los últimos datos de IPC, relativos a agosto, colocan la inflación general en el 5,3% interanual (más del doble). También el IPC subyacente se sitúa en dicho nivel y, por tanto, cerca de su máximo histórico (el 5,7% marcado en marzo pasado) mientras el IPC de los servicios, al que el banco central presta igualmente especial atención, se encuentra en el 5,5 por ciento.