El Everest, lleno de basura y riesgos: Nepal endurece las reglas para escalarlo
La licencia para escalar el monte Everest aumentó un 36%. Nepal pide más requisitos para alpinistas y guías
La temporada de escaladas al Monte Everest en 2025 arrancó con cambios clave definidos por Nepal, que aprobó nuevas normas para regular el turismo de alta montaña. La legislación endurece los requisitos para escalar el Everest, eleva el precio de la licencia y establece obligaciones tanto para alpinistas como para guías, en un intento por mejorar la seguridad y ordenar una actividad central para la economía del país.
Entre las principales disposiciones, los aspirantes deben acreditar que ya escalaron una montaña de más de 7000 metros ubicada en Nepal antes de intentar la cima más alta del mundo. Además, todos los guías, sirdars y asistentes de expedición deben ser ciudadanos nepaleses, presentar certificados médicos recientes emitidos por centros autorizados en el país y contar con seguros que cubran, entre otros costos, la eventual recuperación de cuerpos en la montaña.
La nueva normativa también actualizó el valor del permiso: la licencia para escalar el Everest aumentó un 36%, de USD 11.000 a USD 15.000. Según datos oficiales, hasta mayo de 2025 unos 374 escaladores de 49 países intentaron la cumbre desde Nepal, lo que generó alrededor de USD 4 millones en derechos de permisos, una cifra sensiblemente superior a la registrada una década atrás.
El retiro de cadáveres es otro punto central. De acuerdo con el Washington Post, recuperar un cuerpo del Everest cuesta entre USD 30.000 y USD 70.000, una operación compleja y riesgosa. La ley exige ahora un seguro específico para cubrir ese procedimiento y reemplaza el antiguo depósito reembolsable por una tasa de basura no reembolsable, que será gestionada por el Ministerio de Turismo para la limpieza de la montaña.
Aunque Nepal anuncia regulaciones similares casi todos los años —como la prohibición de escaladas en solitario, el uso de chips de rastreo o restricciones a helicópteros—, muchas nunca se aplicaron. La resistencia de las empresas de expedición y las dificultades para controlar su cumplimiento explican, en parte, ese historial. En este caso, según datos citados por CNN, el proyecto sí fue aprobado por el Parlamento y varias reglas ya están en vigor.
Lakpa Rita Sherpa, guía histórico del Everest con 17 cumbres alcanzadas, valoró positivamente la exigencia de experiencia previa en altura, aunque recordó que iniciativas parecidas “nunca se aprobaron ni se aplicaron” en el pasado. También advirtió sobre la dificultad de fiscalizar cientos de expediciones privadas en un contexto de alta rotación de funcionarios y denuncias persistentes de sobornos. El Ministerio de Turismo no respondió a pedidos de comentarios sobre este punto.
El debate se da en un escenario marcado por el aumento de muertes en el Everest. En 2023, fallecieron 18 escaladores y en 2024 se registraron ocho muertes. Las causas más frecuentes incluyen mal agudo de montaña, caídas, agotamiento, enfermedades, avalanchas y desapariciones. El crecimiento del número de personas en la ruta incrementa además la carga de trabajo del personal de apoyo, especialmente en la peligrosa cascada de hielo del Khumbu, donde en 2015 una avalancha mató a 16 sherpas.
La empresa estadounidense Alpenglow Expeditions decidió trasladar sus operaciones del lado nepalí al lado tibetano, al considerar que Nepal estaba saturado de escaladores inexpertos y guías poco calificados. En China, las reglas son más estrictas: se exige currículum de escalada, certificado médico, experiencia previa en montañas de 7000 metros, guía profesional obligatorio y uso de oxígeno por encima de esa altitud, según informó ExplorersWeb.
Uno de los puntos más discutidos de la ley nepalí es que solo cuenta la experiencia en picos de 7000 metros dentro de Nepal, dejando afuera montañas como el Aconcagua o el Denali. Para el alpinista y analista Alan Arnette, el objetivo de filtrar a escaladores sin experiencia es válido, pero varios de los picos aceptados en Nepal son “remotos y peligrosos”, por lo que propuso incluir cumbres populares y técnicamente más accesibles fuera del país.
Los requisitos médicos también se endurecieron. El certificado debe haberse emitido dentro del último mes y por instituciones aprobadas por el gobierno nepalí. Esto implica que el aspirante podría viajar y pagar la expedición antes de saber si está habilitado. Arnette recomienda, más allá de la ley, controles rigurosos, como pruebas cardíacas para mayores de 50 años y chequeos de hierro para mujeres.
En cuanto a los guías nepaleses, la normativa busca fortalecer el empleo local, una política que existe en otros destinos de montaña como Ecuador o el monte Rainier, en Estados Unidos. Lakpa Rita reconoce que la medida puede mejorar ingresos y oportunidades para los trabajadores locales, aunque insiste en que el desafío real es hacerla cumplir.
La ley también regula nuevas rutas y récords: cualquier intento debe ser informado previamente y solo puede modificarse en emergencias con aval oficial. Además, ya se está aplicando la obligación de retirar los excrementos de la montaña mediante bolsas especiales. En 2015, el Washington Post estimó que cada escalador dejaba más de 12 kilos de heces por temporada, un problema ambiental que le valió al Everest el apodo de “bomba de relojería fecal”.
Al cierre de la temporada 2025, Arnette confirmó cinco muertes adicionales. Por su parte, el sitio Amazing Nepal, fuente oficial del gobierno, registró casi 850 ascensos exitosos desde ambos lados del Everest en 2025, 722 de ellos desde Nepal. El negocio sigue en pie; la pregunta es si, esta vez, las reglas también.