El Festival de Shanghai con nutrida presencia argentina
Desde Shangai
El Festival Internacional de Cine de Shanghai es (posiblemente con el de Tokio) uno de los festivales tradicionales más reconocidos y prestigiosos en Asia. Fundado en 1993 esta es su edición número 26, en tanto en 2003 se suspendió por el brote de síndrome respiratorio agudo y otro tanto sucedió durante la última pandemia, recuperándose recién el año pasado con su 25 edición.
La dimensión del gigante festival chino llama la atención: 460 película programadas, casi 50 salas con la tecnología más avanzada que incluye salas IMAX (dato: China sola tiene más salas de esta tecnología que todo el resto del mundo junto), eventos charlas maestras y una cantidad de secciones que resulta apabullante. En la Competencia oficial (cuyos ganadores se llevan el cáliz de oro) se encuentra programada Adulto, la última película de Mariano González (a quien mucho recordamos desde la entrañable Los globos). En la película trabajan Juan MInujín y Camila Peralta, que han acompañado al director en su presentación. El jurado que decidirá los premios se encuentra conformado por prestigiosas figuras del cine, entre las que destaca el argentino Santiago Mitre, que presentará aquí su Argentina 1985 (existe una sección especial dedicada a las películas realizadas por los realizadores que participan de los jurados).
Entre lo argentino también se verá Los delincuentes, de Rodrigo Moreno, Los tonos mayores, de Ingrid Pokropek y El auge del humano 3, de Eduardo Teddy Williams (todas películas que pasaron por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata). También la ganadora del premio mayor en la Semana de la Crítica en el fEstival de Canne Simón de la montaña, se Luis Federico y hasta reatos salvajes, de Szifrón, en razón de cumplir 10 años. 7 películas argentinas (más si sumamos coproducciones, como Los colonos, de director chileno pero de la que participa) no es para nada poco y haba de la potencia que conserva nuestro cine y de cómo los festivales de todo el mundo se interesa en él.
La cantidad de secciones y focos es impresionante (por temas, por competencia y por países). Semana de cine francés, semana de cine de la India, focos en Italia, Japón, España y Australia. Además de la competencia Oficial, competencias de películas de animación y documentales, Galas, Realidad Virtual, “The belt and road film week” resulta un espacio del festival (que también realiza un muy interesante foro) que propone una alianza entre muchos festivales del mundo, de Egipto a Valdivia, pasando por Irán e Italia. De las canteras de esos festivales proviene una decena de films que reciben el premio de un jurado de la crítica (del que participo) y otro que decide el público.
El público es un actor fundamental del festival, ya que las funciones se agotan en segundos (cosas de la organización, o de conductas culturales, las salas raramente están completamente llenas). Más amigable y cercano que el Festival de Beijing (que sin embargo posee más presupuesto), El Festival de Shanghai pretende ser un punto de encuentro de culturas, trabajando mucho por el diálogo y ayuda entre los festivales. Lugar también de pensamiento de muchos temas de actualidad como el de la inteligencia artificial, nombrada reiteradamente en la muy coreografiada ceremonia de apertura a través de intverviews filmados y con el anuncio de que el director Zhang Yimou (Héroe, La casa de las dagas voladoras, Joudou) dirigirá una animación que utilizará esa herramienta.
¿Mera herramienta que no afecta la esencia del cine o peligro inminente para el popular arte que tanto amamos? Esa fue la pregunta disparadora de uno de los paneles de foro llevado a cabo durante el festival. Estudios virtuales, filmaciones también virtuales, impactará eso en el corazón del cine. Algunos dicen que ya lo ha hecho. Otros, que como la esencia del séptimo arte es la creatividad humana, esa siempre será la expresión que le da razón y vida.
Enorme, monstruoso, con una hermosa cantidad de proyecciones de grandes películas de todos los tiempos (de Taxi Driver de Scorsese, a La strada de Fellini, de un film del período mudo de Ozu a El pianista de Polanski pasando El grito de Michelangelo Antonioni) el Festival de Shanghai abraza a un público fiel que no sólo agota todas las funciones sino que lo hace con tickets más caros que los habituales (durante el festival algunas entradas llegan a costar más de 20 dólares y no son pocas las versiones de mucha reventa, causa o efecto de la casi imposibilidad de conseguir entradas oficialmente).