VATICANO

El Papa Francisco deseó a los fieles "buen Domingo de Ramos, buena Semana Santa"

El Pontífice reapareció en público con un mensaje esperanzador desde la Plaza San Pedro, tras su grave crisis respiratoria

El Papa Francisco volvió a dar señales de fortaleza este Domingo de Ramos. Desde la Plaza de San Pedro, con voz pausada, pero firme, deseó a los fieles “buen Domingo de Ramos, buena Semana Santa”. Lo hizo rodeado de más de 20.000 personas que, en medio del viento y la llovizna, celebraron su presencia con emoción y respeto.

 

 

A sus 88 años y en plena recuperación de una neumonía bilateral que comprometió seriamente su salud, el pontífice se dejó ver una vez más en silla de ruedas, sin asistencia respiratoria y con una expresión serena. El gesto de saludar y bendecir, de ofrecer caramelos a un niño y tomarse un momento para detenerse ante un rosario, demostró su voluntad de seguir cerca del pueblo, aun en la fragilidad.

En su bendición, el Papa expresó su gratitud por las oraciones recibidas: “En este momento de debilidad física, me ayudan a sentir aún más la cercanía, la compasión y la ternura de Dios”. Fueron palabras que conmovieron a muchos en la plaza y que marcaron el inicio de una Semana Santa atravesada por un fuerte sentido de comunidad y fe.

Aunque los médicos le recomendaron evitar las multitudes, Francisco decidió acompañar a los fieles en este día significativo para la liturgia cristiana. La misa fue presidida por el cardenal Leonardo Sandri, quien encabezó la tradicional procesión de cardenales con palmas trenzadas, símbolo de la entrada de Jesús en Jerusalén. En la homilía, leída por Sandri en nombre del Papa, se invitó a “llevar la cruz de quienes sufren a nuestro alrededor”, un llamado directo a la empatía y la solidaridad.

 

Más de 20.000 personas asistieron a la Misa de Ramos

Durante la última semana, Francisco mantuvo una audiencia privada con el rey Carlos III de Inglaterra y la reina Camilla. También recorrió la basílica de San Pedro en un gesto espontáneo, donde agradeció a restauradores por su trabajo. El sábado, como es tradición tras sus hospitalizaciones, rezó en la Basílica de Santa María la Mayor, frente al ícono de la Virgen “Salus Populi Romani”.

Además de sus palabras de agradecimiento, el Papa pidió por los pueblos que enfrentan sufrimiento y conflictos: Sudán, que cumple dos años de guerra; Líbano, a medio siglo del inicio de su guerra civil; y también Ucrania, el Congo, Sudán del Sur, Myanmar y Oriente Medio.

A pesar del mal clima, la emoción en la plaza fue evidente. Luigi Mighali, uno de los peregrinos, resumió el sentimiento de muchos: “Hubo preocupación por si no salía, pero cuando apareció, fue una gran emoción. Sus palabras conmovieron a todos”. Yesica Andagua, una monja peruana, agregó: “Verlo así me dio mucha alegría. Dios lo está acompañando”.

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