DESAFÍO A FUTURO

El RIGI, una herramienta que pone en peligro la continuidad de miles de pymes

Los beneficios incluidos en el régimen plantean una competencia desleal y amenazan a todo el sector

Las pequeñas y medianas empresas en Argentina constituyen un pilar fundamental de la economía del país, sustentado en inversión, esfuerzo, trayectoria e historia. Como industrial PyME del conurbano bonaerense, liderando una empresa familiar con 52 años de trayectoria en el mercado del helado, tengo muy claro el rol que desempeñamos las PyMEs, generando más del 80% del empleo en nuestro país y brindando respuesta a nuestros empleados todos los días, a pesar de políticas económicas que no favorecen a los sectores productivos, ni a las empresas ni a sus trabajadores.En los últimos meses, el gobierno ha implementado una serie de políticas económicas destinadas a atraer grandes inversiones extranjeras y nacionales, bajo el denominado Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Este régimen incluye una serie de beneficios fiscales y regulatorios diseñados para facilitar la entrada de capital a gran escala, con el objetivo de dinamizar sectores estratégicos de la economía. Sin embargo, esta estrategia ha tenido consecuencias imprevistas y perjudiciales para las PyMEs, que representan el grueso de la actividad económica y del empleo en el país. 


El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones

Fue introducido con el propósito de fomentar la llegada de inversiones de gran escala en sectores clave como la minería, la energía y la infraestructura. Las medidas contempladas en este régimen incluyen exenciones fiscales, acceso prioritario a divisas, y otros beneficios similares.La lógica detrás de este régimen es que las grandes inversiones pueden generar un efecto multiplicador en la economía, creando empleo, aumentando la productividad y mejorando la balanza comercial. Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por su impacto desproporcionado en las PyMEs, que no solo no gozan de los mismos beneficios, sino que además enfrentan una competencia desigual y un entorno económico cada vez más hostil.


Desigualdad y Competencia Desleal

Uno de los problemas más evidentes es la desigualdad en el acceso a los beneficios fiscales y regulatorios. Mientras que las grandes corporaciones y multinacionales disfrutan de exenciones fiscales y otros incentivos que reducen significativamente sus costos operativos, las PyMEs se ven excluidas de estos beneficios. Esta desigualdad crea un terreno de juego desequilibrado en el que las pequeñas empresas compiten en desventaja frente a las grandes corporaciones.Por ejemplo, las exenciones de impuestos a las ganancias y a la importación de bienes de capital permiten a las grandes empresas reducir sus costos y mejorar su competitividad, algo que está fuera del alcance de la mayoría de las PyMEs. Esta situación ha resultado en una mayor concentración del mercado en manos de las grandes corporaciones, desplazando a las PyMEs y limitando su capacidad para competir de manera efectiva.


Aumento de la competencia desleal

El régimen también ha fomentado la competencia desleal, ya que las grandes empresas beneficiadas por estos incentivos pueden ofrecer precios más bajos y condiciones más atractivas que las PyMEs, las cuales deben lidiar con una mayor carga fiscal y regulatoria. Esta competencia desleal no solo afecta las ventas, sino que también erosiona su base de clientes y su capacidad para mantener márgenes de beneficio sostenibles.En muchos casos, las grandes inversiones han llevado a la monopolización de ciertos sectores, dejando a las PyMEs fuera del mercado o reduciéndolas a proveedores de menor rango, con márgenes de beneficio cada vez más reducidos.Reducción de la Innovación y de la Diversidad EmpresarialLa falta de apoyo a las PyMEs está erosionando su capacidad para innovar, lo que a largo plazo puede afectar la competitividad de la economía argentina en su conjunto. Sin un ecosistema empresarial diverso y dinámico, la economía corre el riesgo de estancarse, dependiendo de un número reducido de grandes actores que pueden no estar incentivados para innovar o adaptarse a los cambios del mercado.


Desempleo y Desigualdad

El declive de las PyMEs como resultado del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones puede tener consecuencias significativas para el empleo y la desigualdad en Argentina. Las PyMEs son uno de los principales generadores de empleo en el país, y su desaparición ha contribuido al aumento del desempleo, especialmente en sectores y regiones donde estas empresas eran predominantes. Además, la concentración del mercado en manos de grandes corporaciones ha exacerbado la desigualdad, ya que los beneficios de las grandes inversiones no se han distribuido equitativamente en toda la población.Pérdida de Capital Humano y Conocimiento LocalEl cierre de PyMEs también puede llevar a la pérdida de capital humano y conocimiento local. Las PyMEs son a menudo empresas familiares o locales que han desarrollado conocimientos especializados y relaciones comerciales a lo largo de los años. Con su desaparición, se pierde no solo empleo, sino también el conocimiento acumulado y las redes de negocios que son difíciles de reemplazar.


Promover un Modelo de Desarrollo Inclusivo

En lugar de centrarse exclusivamente en atraer grandes inversiones, el gobierno argentino debería adoptar un enfoque más inclusivo que considere el impacto de sus políticas en las PyMEs. Esto incluye no solo la reforma del régimen actual, sino también la creación de un entorno empresarial que fomente la innovación, la competencia justa y el crecimiento sostenible.Este modelo de desarrollo debería incluir un marco regulatorio que proteja a las PyMEs de la competencia desleal y que promueva su participación en sectores estratégicos. Además, es fundamental implementar políticas educativas y de formación que preparen a los emprendedores y trabajadores para los desafíos de un mercado globalizado.

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones ha creado un entorno económico que, lejos de beneficiar a todas las empresas, ha puesto en peligro la existencia de cientos de PyMEs en Argentina. Este régimen presenta varias deficiencias significativas:1. No genera nuevos puestos de trabajo: Las industrias promovidas por el RIGI dependen más de la tecnología aplicada que de la mano de obra intensiva. Como resultado, estas industrias mueven tan solo 400.000 puestos de trabajo, lo que representa apenas el 7% de la masa trabajadora del país.2. No contribuye a la recaudación fiscal: Debido a los amplios beneficios fiscales otorgados bajo el régimen, no se generará la recaudación de impuestos necesaria para financiar al Estado, lo que limita la capacidad del gobierno para invertir en otros sectores de la economía que podrían tener un mayor impacto social.3. No fomenta el empleo indirecto: El RIGI no obliga a las grandes empresas a contratar proveedores locales si estos no ofrecen precios competitivos, lo que significa que no se está impulsando la creación de empleo indirecto ni el fortalecimiento de las cadenas de valor nacionales.4. No genera divisas para el país: Uno de los objetivos técnicos del RIGI es resolver el problema de la falta de divisas en Argentina. Sin embargo, este régimen no ha logrado generar las divisas esperadas, lo que agrava la situación económica del país en lugar de mejorarla.Es urgente revisar y reformar este régimen para asegurar que las PyMEs, que constituyen el verdadero motor de la economía nacional, puedan prosperar en un entorno justo y equilibrado.

 

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